Cuatrogatos revista de literatura infantil    n° 5, enero-marzo 2001  
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Ema Wolf 
Sudamaericana
  Panorama actual de la literatura infantil y juvenil  
en Argentina 
Roberto Sotelo  
 

El nuevo milenio encuentra a la literatura infantil y juvenil argentina como un género nítidamente afianzado. Con un corpus bibliográfico que hasta cuenta ya con “clásicos”, con escritores cuya producción se centra casi exclusivamente en los libros para niños y jóvenes y, por supuesto, con un público lector que crece año tras año en número y en exigencia crítica. Sin embargo, no todo es prosperidad y –como señala la especialista María Adelia Díaz Rönner en un artículo teórico sobre el tema–, bajo la trama superficial del fenómeno, “casi invisibles para muchos, diminutos nudos gordianos marcan situaciones de conflicto, de retroceso, de escasa capitalización de los productos literarios, de una sutil desaparición del libro en tanto mercadería cultural imprescindible”. (1) 

Siguiendo con el análisis de Díaz Rönner, algunos de estos “nudos gordianos” se hacen visibles en “el escaso apoyo al papel de las bibliotecas en el tejido social”; “la inexistencia de oferta bibliográfica en los medios” y “la exclusión de la LIJ como categoría disciplinar” en los programas de educación oficiales. 

Con marchas y contramarchas a través de senderos sinuosos y empinados, la literatura infantil y juvenil argentina se abre camino de todas formas. Y es la suma de esfuerzos de los sectores que giran en torno a ella lo que le da el sustento para seguir adelante: un nutrido y prolífico grupo de escritores, editoriales que apuestan al género y mediadores (padres, maestros, bibliotecarios y especialistas) que constituyen un efectivo puente entre el libro y el niño. 

Los autores y los libros 

Dentro del ajustado margen que permite este panorama, y para no abrumar al lector, iniciaremos una recorrida a través de la obra de algunos autores que poseen una trayectoria consolidada. Previamente, no olvidaremos citar a dos figuras señeras dentro de nuestra literatura infantil. Se trata de María Elena Walsh y Javier Villafañe. Ambos incursionaron por la poesía y por el cuento, y cada uno también desarrolló su talento en otras disciplinas afines a la literatura: María Elena Walsh a través de la canción y Javier Villafañe en el teatro de títeres. 

La obra infantil de María Elena Walsh acaba de ser reeditada en forma completa por Alfaguara Argentina. En ese sello editorial, y en una colección especial –Alfawalsh–, pueden encontrarse tanto sus libros de poesía Tutú Marambá, El reino del revés y Zoo loco; como su obra narrativa: Cuentopos de Gulubú, Dailan Kifki y su última producción infantil Manuelita, ¿dónde vas? 

Dos libros básicos de Javier Villafañe son El gallo pinto (poesías), editado por Edicial, y Los sueños del sapo (cuentos), de próxima edición en Colihue. 

Para quienes deseen profundizar el estudio sobre la vida y la obra de estos autores, se citan algunos de los libros documentales que se escribieron sobre ellos. (2) 

Laura Devetach y Graciela Montes representan también dos hitos de nuestra literatura infantil contemporánea. Las dos extendieron su campo de acción más allá de la escritura: editoras, promotoras y luchadoras incansables por la instalación definitiva del género dentro de la cultura argentina. 

 
Monigote en la arena 
Laura Devectach 
Colihue 

El libro de cuentos Monigote en la arena (Colihue), de Laura Devetach, fue premio Casa de las Américas en 1975 y Lista de Honor del premio Andersen en 1986. Devetach es también poeta y, de su autoría, merecen citarse: Versos del pozo redondo (Colihue) y Canción y pico (Sudamericana). Su novela La loma del hombre flaco (Sudamericana) es una bella narración que cuenta la historia de María, hija y nieta de costureras que vive en un perdido pueblo de provincia. Allí llega un día el mismísimo diablo, quien pretende el amor de María. La joven deberá usar toda su astucia para desprenderse de tan particular pretendiente y poder encontrar su verdadero amor. 

Graciela Montes es actualmente nuestra autora más popular. Su inmensa producción abarca la ficción, los libros informativos, la traducción y la teoría literaria. De su producción editada en el país recomendamos: Historia de un amor exagerado y Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre, de Ediciones Colihue; Y el árbol siguió creciendo y Amadeo y otra gente extraordinaria, de Gramón, y Tengo un monstruo en el bolsillo, de Sudamericana. Con los cuentos de Amadeo... obtuvo el Accesit del premio Lazarillo en 1980. Su proyección internacional ha llegado también a España con la novela juvenil Otroso, editada por Alfaguara, y con los cuentos para los más pequeños Cuatro calles y un problema y Valentín se parece a..., ambos de Ediciones SM. 

 
Cuatro calles y un problema 
Graciela Montes 
SM 

La escritora Elsa Bornemann es otro importante referente del género. Su libro de cuentos Un elefante ocupa mucho espacio (Norma), fue prohibido en 1977 por la dictadura militar. Paradójicamente, un año antes, este libro había integrado la Lista de Honor de la IBBY. Esta autora también incursionó en la temática del terror con su volumen de cuentos ¡Socorro! (Alfaguara) y su secuela Socorro diez (Norma). De su obra poética, se destaca El libro de los chicos enamorados (Norma) un libro de la década del 70, pionero en encarar la temática del amor en la poesía infantil. Durante el presente año, la editorial Alfaguara reeditó importantes títulos de su bibliografía: Disparatario y El niño envuelto, entre otros. 

El humor y la parodia se conjugan maravillosamente en la obra de Ema Wolf. En los cuentos de La aldovranda en el mercado (Sudamericana), los habituales personajes del género terrorífico se desenvuelven en situaciones desopilantes. Las historias de ¡Silencio, niños! (Norma), Los imposibles (Sudamericana), Barbanegra y los buñuelos (Colihue) son buenos ejemplos de la capacidad narrativa de la autora. Su novela Pollos de campo (Alfaguara), narra las peripecias de un grupo de artistas circenses itinerando por pueblitos de la provincia de Buenos Aires, en busca del circo extraviado. Esta obra es una verdadera road-movie de la literatura infantil, donde el lenguaje de Ema Wolf brilla con todo su esplendor. Con Historias a Fernández (Sudamericana), obtuvo en 1999 el primer Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, distinción otorgada por la Secretaría de Cultura de la Nación. 

Otro cultivador del género humorístico es Ricardo Mariño, de quien recomendamos El mar preferido de los piratas y Cuentos ridículos (premio Casa de las Américas 1988), ambos editados por Sudamericana. Lo único del mundo (Norma), su última novela, aborda la temática de la ciencia-ficción y entrelaza la historia de un adolescente, al que su padre abandona para entregarse a una terapia de congelamiento durante 20 años, con la de un joven taxista espacial enamorado de una chica a quien no se anima a confesar su amor. 

Graciela Cabal es una autora de fuerte presencia en los libros para chicos, tanto en el campo de la ficción como en el del libro informativo. Pueden encontrarse sus libros en casi todas las editoriales argentinas dedicadas al género. En Toby (Norma), una novela corta de temática realista, trata el tema de la discapacidad, la tolerancia y la búsqueda de la identidad. 

El realismo también está presente en Las visitas (Alfaguara), novela juvenil de Silvia Schujer, cuyo protagonista va descubriendo –desde su ingenuidad infantil–, el mundo que lo rodea: su padre preso, la nueva pareja de su madre y el difícil tránsito a la adolescencia de su hermana. 

Los animales del monte y la selva cobran vida en los cuentos, casi fábulas, de Gustavo Roldán. Los personajes animales hablan y recrean situaciones de la sociedad humana haciendo gala de un fino sentido del humor salpicado con toques de ingenuidad y ternura. El zorro, el piojo, el sapo y el coatí, entre otros animales, esconden bajo su piel a distintos tipos humanos en las historias de los libros más representativos de este autor: El monte era una fiesta (Colihue), La leyenda del bicho colorado (Alfaguara) e Historias del piojo (Norma). Su libro Dragón (Sudamericana), una obra difícil de encasillar en una categoría, es una amalgama de narrativa, reflexión y poesía en prosa en torno a la figura mitológica de los dragones. 

 
Dragón 
Gustavo Roldán 
Sudamericana 

También cuentista, Adela Basch es más conocida por sus excelentes obras de teatro para chicos: Oiga, chamigo Aguará y Abran cancha que aquí viene don Quijote de la Mancha, ambas de Ediciones Colihue, y la recientemente reeditada Colón agarra viaje a toda costa (Alfaguara). 

Cerraremos este panorama con la mención de los siguientes títulos y autores: A veces la sombra (Alfaguara), de Esteban Valentino; Hasta el domingo (Norma), de María Inés Falconi; Stefano (Sudamericana), de María Teresa Andruetto; El libro del silencio (Alfaguara), de Olga Monkman; Miedo en el sur (Sudamericana), de Ana María Shua; Dimitri en la tormenta (Sudamericana), de Perla Suez; El alma al diablo (Norma), de Marcelo Birmajer; El puente del diablo (Sudamericana), de Jorge Accame; Frin, de Luis María Pescetti y El último espía (Sudamericana), de Pablo De Santis. 

La lista podría ser más extensa y, seguramente, también habremos cometido la injusticia de olvidar algún nombre, pero ya cuenta el lector con algunas puntas para comenzar a desentrañar la madeja de la narrativa infantil y juvenil argentina. 

    Notas: 

    1. Díaz Rönner, María Adelia. "Breve historia de una pasión argentina: la literatura para niños". En: La Mancha, Buenos Aires, N° 1, julio 1996. 
    2. Dujovne, Alicia. María Elena Walsh. Madrid: Júcar, 1982. 
    Luraschi, Ilse y Kay Sibbald. María Elena Walsh o el desafío de la limitación. Buenos Aires: Sudamericana, 1993. 
    Medina, Pablo. Javier Villafañe: Antología. Obra y recopilaciones. Buenos Aires: Sudamericana, 1990.

 
Roberto Sotelo es profesor de enseñanza primaria y bibliotecario escolar. Fue maestro, directivo y bibliotecario en escuelas del conurbano y de la ciudad de Buenos Aires. Colabora como redactor en revistas infantiles y pedagógicas y es coautor del libro ¿Qué será, qué será? (Alfaguara, 1999). Dirige La Biblioteca del Ratón, especializada en libros para chicos. En 1997, la Fundación El Libro le otorgó el premio Pregonero, distinción que se concede a los difusores del libro infantil y juvenil. Es codirector de Imaginaria, boletín electrónico de literatura infantil y juvenil, que circula por internet.
Artículo originalmente publicado en la revista Educación y Biblioteca, Año X, N° 94; Madrid, octubre 1998. Revisado y actualizado por su autor para su reporoducción en  la revista Cuatrogatos.
 
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