Poesía
Yolanda
Reyes
Fantasmería
(Para decir al ritmo del rap...)
Zumba el viento por las rendijas,
se oyen suspiros,
suenan cadenas.
Es noche cerrada,
¿quién será?
Son los fantasmas
que vienen y van.
Arrastran
sus pasos con dificultad,
andan sin zapatos
para no asustar,
van en fila
india, todos al compás,
son inofensivos,
déjalos pasar.
No te asustes
ni te espantes
ni te asombres
si a los fantasmas
sientes llegar.
En las
tinieblas, tienen que viajar
a sus reuniones
del más allá,
ellos atraviesan
la ciudad
en cinco segundos,
no demoran más.
No pegues
un grito si los ves volar
todos silenciosos
en la oscuridad.
Hazte el dormido,
déjalos en paz
si les dices
algo, se pueden esfumar.
No te asustes
ni te espantes
ni te asombres
si a los fantasmas
sientes llegar.
Abracadabra
Abracadabra...
Quiero ser
tu hada madrina
¿me
das permiso?
Tengo entre
el bolsillo
mi varita mágica
para convertirte
en duende.
Tengo también
una calabaza
enorme
para transformar
en carroza
y pasear por
las calles contigo.
Pero si
prefieres ir volando
hay una escoba
en la cocina.
La puedo embrujar
especialmente
para ti.
Y los dos,
hechizados,
saldremos a
dar
una vuelta
al mundo
mientras gira
la tierra
y todos duermen.
Quiero
ser tu hada madrina
tu ángel
de la guarda
tu bruja
de cabecera
o, simplemente,
tu amiga
secreta.
¿me
das permiso?
Oda a mis amigos
Para los presuntos implicados en este poema...
Mis amigos
son malvados
pandilleros
despeinados.
Calaveras
malhablados
malandrines
despiadados.
Mis amigos
haraganes
sin principios
ni finales.
Sinvergüenzas
callejeros
buscapleitos
pandilleros.
Mis amigos
son lunáticos
despistados
y fanáticos.
Mis amigos
celestinos
alcahuetas
y adivinos.
Con sus
cuentos
y sus mañas
son feroces
alimañas.
Me defienden
me acompañan
y me cuidan
las espaldas.
Mis amigos
son primero
son mis ángeles
del cielo.
Balada del fondo del mar
Para Isi, en profundo silencio
No hay silencio profundo
en el fondo
del mar
las criaturas
marinas
parlotean sin
cesar.
Imagina
una selva
con su ruido
animal,
imagínate
el caos...
de una inmensa
ciudad.
Las ballenas
ensayan
sus canciones
de amor,
sus lamentos
profundos
van volando
hasta el sol.
Y los peces
pequeños
y el feroz
tiburón
y los pulpos
gigantes,
todos tienen
su voz.
Hay medusas,
cangrejos,
hay estrellas
de mar,
y hay delfines
rosados
que no paran
de hablar.
Se oyen
gritos, gemidos,
se oye el agua
vibrar,
se oye el viento
silbando
y la tierra
al girar.
Se oyen
muchas historias
en el fondo
del mar.
Las sirenas
las cuentan
con un triste
cantar.
Y los barcos
hundidos,
con corazas
de sal,
son fantasmas
que arrullan
desde el fondo
del mar.
Receta para dormir
Para que el sueño venga, se recomienda
cerrar los
ojos, contar ovejas
oír
el canto de las estrellas
comer manzana
con mejorana
y tomar agua
de toronjil
sentir que
el viento mece la cama,
tocar la almohada
con la nariz.
Para que
el sueño venga y se quede quieto
toda la noche,
cerca de ti
pídele
al mundo que haga silencio
dile que el
sueño quiere dormir.
Shhhhhhhhhh....
| Yolanda Reyes,
escritora y profesora colombiana. Directora de Espantapájaros Taller,
institución de Bogotá que desarrolla un trabajo de acercamiento
a la lectura con bebés. Entre sus libros para niños y jóvenes
sobresalen El terror de sexto B (premio Noveles Talentos, Fundalectura,
1994), María de los Dinosaurios, Los agujeros negros
y Los años terribles. |
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