Poesía
María
Cristina Ramos
Todos
los días
Péiname
cuando me peines
con peinecitos de escarcha,
porque los peines de luna
me despeinan las pestañas.
Lávame
cuando me laves
con jaboncitos de trébol,
pues los jabones sin suerte
se escurren entre los dedos.
Sécame
cuando me seques
con un toallón sin puntillas
pues los hilitos finitos
se pegan en mis cosquillas.
Préstame
todos los días
un sombrero para el sol,
un sol para mi sombrero
y una sombrita de amor.
Tomado de Un sol para tu sombrero
Colección Caminadores
Editorial Sudamericana
El
silencio
Con patas de lana
y guantes de nieve
el silencio viene.
Llega despacito
como un viento loco
que se mueve poco.
Si pasa y se queda
saca de repente
bolsas transparentes.
Y guarda en su vuelo
algunas palabras
que piensa el abuelo.
Y guarda en atados
las cosas que callan
los enamorados.
Busca con empeño
palabras que inventan
los monstruos pequeños
(para su dulcera
que también contiene
sol de primavera).
Para sus almohadas
busca palabrejas
que fueron soñadas.
Para sus orejas
rescata murmullos
que no tengan quejas.
Para sus barullos
guarda griteríos
muy como los tuyos,
y para sus sueños
palabras viajantes
que no tengan dueño.
Se va haciendo ruido
como un viento loco
que se mete al río.
Tomado de: De papel te espero
Libros del Bolsillo
Editorial Sudamericana
Solar
del amor escondido
Escribo en papel de luz
una canción seminublada,
una canción para encontrar
la luna nueva en su mirada.
Escribo en papel de azar
una canción que no lo nombra;
y toma sed mi corazón
en los charquitos de su sombra.
Colgarse un sol entre los dedos,
abrir un bosque en cada esquina,
sembrar un faro en la razón
que cada miedo se imagina.
Por no saber cómo decir
la te del tú de estar contigo,
escribo en papel de sol
este solar para mi amigo.
Tomado de: Un bosque en cada esquina
Colección El ombligo
Editorial Sudamericana
Las
sombras del gato
Cinco sombras tuvo el gato,
sólo una conservó.
Una saltó al minutero
y entró al bosque del reloj,
duerme en los zapatos viejos
con que el tiempo caminó.
Otra va de polizonte
en un barco pescador
y pesca sombras de peces,
luces de pez volador.
La tercera busca estrellas,
va de terraza en balcón
para sumarle a su lomo
pelitos de resplandor.
Y la que falta es la sombra
que, cual viento corredor,
hace ya siglos que corre
tras la sombra de un ratón.
Tomado de: Las sombras del gato
Colección Que pase el tren
Panamericana Editorial
| María
Cristina Ramos, escritora argentina, reside en la Patagonia y ha publicado
libros de versos como Un sol para tu sombrero, Un bosque en cada
esquina, De papel te espero y Las sombras del gato. Su
obra incluye además obras de narrativa como De barrio somos,
Cuentos de la buena suerte y Cuentos del bosque. Ha recibido
importantes premios literarios en su país. |
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