Cuatrogatos libros para niños y jóvenes
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  Siete habitaciones a oscuras
G. Aguilera, M. Brozón, J. Gázquez, A. Malpica, J. Malpica,
A. Quezadas y A. Romero.
Ilustraciones de Juan Pablo Gázquez
Colección Torre de papel
México D.F.: Norma, 2007


Difícil tarea la de dar miedo cuando el instrumento no son las imágenes, sino el lenguaje. En el cine, la simple aparición súbita, en primer plano, de cualquier ser, por más inofensivo que parezca, es suficiente motivo para dar un brinco, un grito o encogerse en el asiento en busca de un abrazo protector. En la literatura, en cambio, todo ocurre en la imaginación, de modo que el texto debe ser muy inteligente y muy evocador para aterrarnos, puesto que todas las imágenes son creadas por nuestro propio cerebro.

En esta colección de relatos protagonizados por jóvenes, siete escritores mexicanos salen airosos del reto de pararnos los pelos de miedo, o al menos de dejarnos con una inquietud difícil de definir, como una piedrecita filosa en el zapato. Los sustos corren por cuenta de Antonio Malpica, Gabriela Aguilera, Javier Malpica, Mónica Beltrán Brozon, Juan Pablo Gázquez, Ana Romero y Juan Carlos Quezadas.

“Abbadon Tenebrae” cuenta la historia de un muchacho que descubre los extraños y escalofriantes poderes de un videojuego; en “Fábula del pez y el desierto”, Miranda hace un viaje que le abre las puertas a un mundo en el que los límites entre la vida y la muerte se vuelven difusos; “Un silencioso encierro” relata la vuelta de Julia a su pasado, en el que podría quedar atrapada gracia a las malas artes de su tía muerta; “Y tú, ¿qué esperas para morirte” narra el ingreso de Gonzalo en una vieja casa habitada por un anciano enfermo que no es lo que aparenta; en “El ajo o el limbo”, ¿es su hermano recién nacido una amenaza para Papoose o a la inversa?; “Las posibilidades del azul” saca a la luz la historia de dos primos que se enfrentan (¿o creen enfrentarse?) a seres misteriosos; por último, en “Moscas muchas moscas”, un albañil se arriesga al entrar a la casa de un niño muerto (¿o vivo?) y descubrir el secreto que abriga.

Todos estos relatos plantean en su inicio una intriga que terminan resolviendo, total o parcialmente. Sin embargo, los hechos sobrenaturales que ocurren en ellos nunca quedan del todo explicados; de ahí que resulten inquietantes para el lector, que al terminar de leerlos sigue barajando posibilidades, no siempre tranquilizadoras. En varios de los cuentos, el lector debe decidir si lo narrado realmente ha ocurrido en el plano ficticio o es producto de la visión distorsionada de sus protagonistas.

Además de transmitirnos un sabroso desasosiego, unas ganas irreprimibles de escondernos bajo las sábanas de lo misterioso e inefable (y, por lo mismo, tan atrayente como aterrador), Siete habitaciones a oscuras propone una concepción de la realidad amplia, que incluye no sólo lo tangible, lo verificable, sino también nuestros anhelos y miedos: lo que ocurre en nuestra cabeza también existe y nos acecha, parece decir el libro. ¡Cuidado!

Javier Munguía, escritor mexicano. Licenciado en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora. Ha publicado los libros de cuentos Gentario (2006) y Mascarada (2007), este último premio Concurso del Libro Sonorense 2006.

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