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Ilustración de Ana María Londoño Leyenda de la Cierva Plateada León Serret Bogotá: Magisterio, 2000
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Cuento
con trillizas y trillizos
León Serret Este era un padre que tenía tres hijas nacidas el mismo día y que eran iguales entre sí. La primera se llamaba Carángana Zue; la segunda, Jesusa Cumareo; y la tercera, Zénguere Nené. Nombres que el padre les hacía guardar en secreto, asgurando que se casar+ian con ellas sólo aquellos hombres capaces de adivinarlos. Cuando ya las hermanas eran señoritas, tuvieron muchos, muchísimos pretendientes, pero ninguno de ellos pudo resolver el enigma impuesto por el padre. Hasta que aparecieron unos hermanos que habían nacido el mismo día y que eran iguales entre sí. Al ver a las tres jóvenes quedaron prendados de ellas, así que fueron a pedir sus manos... El padre, entonces, les dijo que debían adivinar sus nombres, pues de otro modo no se las concedería en matrimonio. Los trillizos se fueron sin decir nada. Esa misma tarde dejaron tres anillos de oro en la orilla del río donde las trillizas iban siempre a lavar, y se escondieron detrás de unos árboles a esperar que ellas llegaran. Carángana Zue fue la primera en acercarse, y en cuanto vio los anillos empezó a llamar a las otras: –¡Jesusa Cumareo, Zénguere Nené, vengan pronto...! A lo que las otras dos respondieron desde lejos: –¿Qué pasa, Carangana Zue...? Los trillizos, por supuesto, apuntaron enseguida los nombres, y al otro día fueron a ver al padre de las trillizas con ellos debidamente "adivinados". El final de ese cuento dice que se casaron y que, entre las tres parejas, tuvieron seis preciosas niñas cuyos nombres eran Carángana, Zue, Jesusa, Cumareo, Zénguere y Nené. Recreación de un cuento popular
de Cuba. Fuente: Mitología cubana, de Samuel Feijóo.
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