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José J. de Olañeta, Editor Apartado 296 07080 Palma de Mallorca, España |
Ana
Garralón, desde Frankfurt:
Arthur Conan Doyle Prólogo y epílogo de Christopher y Letitia Clemens Traducción de Jerónimo Sahagún Colección Hesperus Palma de Mallorca: José J. de Olañeta, Editor Naturalmente que Conan Doyle deseaba brindar al público general pruebas a favor de las hadas. El escritor que, tras la trágica muerte de varios de sus familiares, había abandonado el catolicismo para hacerse confeso del espiritismo, juntó todos los testimonios posibles, desde cartas, las propias fotos, declaraciones de gente y teorías teosóficas, para mostrar al lector las pruebas de un fenómeno sin duda sorprendente. Que este fenómeno tan extraordinario pudiera captarse a través de la tecnología que brindaba la cámara fotográfica, resultaba algo que confirmaba el poder de la ciencia, tan defendido por los teóricos y practicantes de diversas religiones y concepciones alternativas. Este delicioso libro no solamente presenta pruebas de la existencia de las hadas, sino que establece, en función de las pruebas objetivas, como llama Conan Doyle a sus entrevistados, toda una tipología de seres maravillosos.
Si a alguien esto le parece una broma, un simple truco fotográfico, el apéndice invita a la duda, pues explica cómo a principios de los años ochenta, los negativos fueron dados a examinar a uno de los mejores especialistas de la casa Kodak, quien no supo desvelar el misterio que encerraban. De las niñas que hicieron las fotografías, acosadas hasta el final de sus días por curiosos y periodistas, una de ellas dijo que simplemente recortaron fotos de revistas y las colocaron estratégicamente en la naturaleza, mientras la otra afirmaba que no, que las apariciones fueron ciertas. Un libro para entusiastas de los seres maravillosos y también
para curiosos que se dejan sorprender. No es extraño que el descubrimiento
de estos seres sumiera en el desconcierto a la gente durante años,
como dice Conan Doyle. Si verdaderamente conseguimos probar que, en la
superficie de nuestro planeta, existe una población tan numerosa
como la de la especie humana, que hace su vida como le place y que se distingue
de nosotros por la simple diferencia de la frecuencia de sus vibraciones,
las consecuencias de nuestro descubrimiento son difíciles de imaginar.
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| Tomado de Educación y Biblioteca. |
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