|
|
Nosotros |
|
|
|
|
|
María Elena Walsh Carlos Silveyra Lo primero que me pasa por la cabeza cuando pienso en María Elena Walsh es que me siento orgulloso de ella. No por argentino, no; porque cada vez creo un poco menos en esas líneas arbitrarias que dividen los países. Por escritora de literatura infantil y juvenil, por coraje cívico, por osadía. En mi opinión María Elena logró con su producción lo que, a simple vista, suena a trabajo ciclópeo: mando de paseo las moralinas, las enseñanzas y todo esto que se le pedía a los textos para niños y los convirtió, sencillamente, en literatura, en textos bellos porque sí. Y además, como si lo anterior fuera insuficiente, hizo textos muy populares, adorados por madres, por maestras jóvenes y, por supuesto, por los niños (que por entonces solían nacer ocasionalmente viejos). ¿Dónde estuvo la clave? En su talento para entenderse
con el humor y en su enorme capacidad para comunicarse con sus semejantes.
Abrevó de lo folclórico, del pueblo, le sumó su creatividad
y su escritura fue tan popular como no recuerdo que lo fuera ningún
otro escritor. A María Elena la cantaron los choferes de transporte
público, los vendedores de periódicos, los mozos de los
bares… y también, y sobre todo, los niños, sus padres y
sus maestras. Otro dato relevante: nunca se dedicó exclusivamente a escribir para niños. Como Quino, que no quiso quedar preso de Mafalda, María Elena no se sometió a Manuelita ni a la mismísima Vaca Estudiosa. ¡Gente independiente de sus criaturas! Y uno más: María Elena Walsh fue una osada, atrevida, irreverente. Cuando los textos destinados a los niños debían decir esto, aquello y lo de más allá, ella se atrevió a hacer otra cosa, a sacudirse de todos esos deberes, como perro salido del agua, y hasta se atrevió a que carezcan de sentido. Creo, como hemos dicho muchos desde hace mucho tiempo, que María
Elena Walsh marca un antes y un después en nuestra literatura infantil.
Es, como la costura de las páginas de un libro, lo que nos permitió
dar vuelta la página y fundar una nueva literatura infantil en
la Argentina. Carlos Silveyra es
escritor, editor y profesor argentino. Especialista en literatura infantil
y en promoción de la lectura. Su bibliografía incluye títulos
como El cuento del queso redondo, Si yo fuera un gato y El
insólito viaje a Singapur de Mardoqueo Gómez, inventor, además de varias recopilaciones
de la tradición oral infantil y de estudios como Canto rodado.
La literatura oral de los chicos y La literatura y el nivel inicial.
|
|
|