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Superman,
y otros héroes, al rescate
Irene Vasco Superhéroes redentores Es inherente a la naturaleza animal sentir miedo y buscar refugio ante los peligros. Es inherente a la naturaleza humana recrear simbólicamente el miedo y buscar refugio en expresiones artísticas, de mayor o menor elaboración o calidad estética. La búsqueda de redentores, de espíritus amigos que aseguren la supervivencia, que venzan las amenazas, reales o imaginarias, de conjuros que atenúen el terror, de rituales que congreguen, son manifestaciones culturales que ayudan al hombre a poner orden en las estructuras sociales con el fin de garantizar el transcurrir armónico de la vida de la comunidad. Mitos de origen, religiones, magia, cuentos y leyendas, hacen parte de estas manifestaciones que vienen desde la antigüedad, tomando formas diversas, de acuerdo a las diferentes regiones, entornos y necesidades de las agrupaciones. Y como parte fundamental de estas manifestaciones, están los héroes, legendarias figuras que suelen detentar poderes sobrenaturales, garantizando el triunfo contra los males y el castigo para quienes rompen las reglas del juego. Los héroes deben poseer poderes superiores a los del común de la gente, y tienen que actuar sabiamente, inteligentemente, sin perder de vista su función redentora. Por supuesto, y para otorgarle calidad humana a los héroes, ellos también tienen debilidades, son vulnerables a ciertos elementos. Sin esta posibilidad de caer, los héroes llevarían sobre sus hombros responsabilidades imposibles de satisfacer y no podrían ser perdonados cuando, de vez en cuando, no pudiesen concluir sus compromisos. Héroes contemporáneos El hombre del siglo XX, a pesar de sus avances tecnológicos y científicos, en muchos sentidos sigue siendo igual al hombre primitivo. A pesar de su mirada cerebral, de su inquietud por respuestas verificables en laboratorio, no ha podido liberarse del miedo a lo desconocido y sigue recurriendo a los héroes que, aunque se vistan de manera diferente, siguen cumpliendo las mismas funciones. Uno de los héroes del siglo XX con mejor prensa, con mayor divulgación y asimilación mundial, gracias a los medios masivos de comunicación, es Superman y toda su saga de superhéroes hijos de esta historieta. Corrían los años de post primera guerra mundial. La economía de los Estados Unidos había colapsado. Eran tiempos de hambre, de la Gran Depresión. Adicionalmente una segunda guerra se sentía en el ambiente. En Europa los discursos de Hitler despertaban nuevos odios... y nuevos temores. Los Estados Unidos intentaban mantenerse al margen pero la industria productora de armas, poderosa generadora de dólares, pedía a gritos que las guerras continuaran para satisfacer su mercado. El escenario no sólo era propicio para la llegada de Superman: un campeón de la justicia, salvador de los oprimidos, tenía que aparecer de la nada para ofrecer bienestar y esperanza a los norteamericanos de clase media. De esta manera, de las manos de Jerry Siegel y Joe Shuster, estudiantes de bachillerato, en junio de 1938, Superman, el Hombre de Acero, vio luz por primera vez como tira cómica diaria en las publicaciones periódicas del momento. Superman, el hombre de acero Son tres los nombres de Superman: Kal-L es su nombre de origen, el kriptoniano, nombre puesto por sus padres Jor-L y Lora al nacer. Clark Kent es el nombre que le dan sus padres adoptivos cuando lo encuentran cerca de la granja en donde viven. Allí vive toda su juventud hasta que se muda a Ciudad Metrópolis, en donde ejercerá para siempre como un tímido reportero, conservando la identidad secreta de Clark Kent. Superman, el Hombre de Acero es su verdadera identidad, la que lo convierte en héroe.
Superman responde al prototipo de perfección para la sociedad norteamericana. Tiene una familia conservadora, ni rica ni pobre, que vive confortablemente, que lleva una vida de acuerdo con los valores propios de la comunidad. En una palabra, Superman es el sueño americano. Superman es criado dentro de estos patrones y su actitud será siempre la de defensor de lo establecido, sin intentar hacer cambios de ninguna clase. Los enemigos de Norteamérica serán sus enemigos a lo largo de las décadas, sin que ninguna convicción propia tenga derecho a despertarse. Durante la larga vida de Superman, poco más de 60 años, de 1938 a 2002, se pueden apreciar algunos aspectos que se han mantenido recurrentemente:
Algunos de los principales poderes otorgados a Superman, que pueden ser considerados como elementos de la literatura de ciencia ficción, son:
A través del tiempo En un recorrido por las historietas a lo largo de sus publicaciones, es posible dividir la vida de Superman en tres grandes épocas: 1943: Superman viaja a Europa,
en plena Segunda Guerra Mundial a enfrentar a Hitler, Sojo y Mussolini,
quienes, en un acto de extrema crueldad, han secuestrado a Papá
Noel para que los niños del mundo se queden sin regalos. Por supuesto
Superman sale victorioso y termina por ayudar a Papá Noel a conducir
el trineo porque está atrasado en su trabajo.
1970: La escenografía es más elaborada. Se siente que la ciudad de Nueva York es el marco de la historia. Se ve la arquitectura de las casas y la silueta clásica de los edificios. La moda hippie es evidente, los habitantes pasean en bicicleta y se divierten en piscinas. Todavía no hay computadores en las oficinas sino máquinas de escribir. Los conflictos juveniles del momento hacen parte de los argumentos. Revisando algunas de las historietas de los setenta, se observa como la cultura se refleja:
En estas aventuras, la Ciencia Ficción se manifiesta en los siguientes “avances tecnológicos”:
1990: Clark Kent es fuerte,
elegante, asiste a eventos con empresarios y políticos y ¡usa
cola de caballo! Superman, por supuesto, tiene el pelo largo.
Los avances tecnológicos más evidentes son:
Casi en el 2000: En los últimos años, la imagen de Superman cambia radicalmente: los dibujos son atiborrados, la diagramación es caótica y los escenarios no se pueden identificar. Las historias son incompresibles, con personajes que se entremezclan sin ton ni son, que hablan en un lenguaje coloquial indescifrable. Y ni qué decir de Superniña, la dulce y un poco ingenua prima de Superman. De su carácter original no queda nada en los últimos años. Actualmente se debate en una doble personalidad, la de Superniña y la de Linda Danvers, sin entender del todo cuál es cuál.
Los conflictos de la juventud contemporánea son enfrentados sin ningún miramiento en desordenadas aventuras que incluyen los siguientes temas:
Vale la pena mencionar que la sexualidad y la muerte de civiles no hacían parte de las historias de los súper héroes hasta hace pocos años. Los principales poderes de Superniña, para enfrentar a Satanás y a otros demonios igualmente destructivos, actuales antagonistas, en lugar de los clásicos enemigos extraterrestres, son:
En estos últimos años es evidente que no hay un equipo coherente detrás de las historietas. Cada página tiene un autor, un dibujante, un diagramador..., con sus créditos incluidos, y ninguno parece entender ni tratar de concluir el trabajo del otro. Hay mucho más interés por la creatividad gráfica que por hilar una narración. Sería interesante verificar si el mercado se mantiene tan fuerte como en otras décadas o si el súper héroe nacido de una sociedad empobrecida ha perdido vigencia en una sociedad floreciente económicamente, aunque en franca decadencia social. Los otros Los poderes de Superman y Superniña no son suficientes para mantener unas aventuras quincenales. Nuevos héroes se hicieron necesarios con el paso del tiempo. El deber de cada nuevo protagonista era el de mantener los valores morales de sus mayores, pero sin competir en los superpoderes. Tal vez el más importante de los héroes alternos es Batman. Batman:
Batman, Robin y Batichica no cuentan con superpoderes. En cambio son extremadamente inteligentes, ponen la ciencia y la tecnología a su servicio y además tiene ilimitados recursos económicos. Se entrenan físicamente y desarrollan habilidades corporales por encima de lo normal. Su elasticidad es uno de sus mayores fortalezas.
El móvil que propicia la creación de Batman es el asesinato de sus padres, millonarios que dejan al joven Bruno con una cuantiosa herencia en sus manos inexpertas. El deseo de venganza es el motor que lleva a Bruno a prepararse física e intelectualmente. Superman, su fiel amigo, le ayuda a dejar atrás el ánimo revanchista y a convertirse en un luchador por la justicia. Superman y Batman siempre rivalizarán a pesar de su estrecha amistad. Batichica y Robin viven aventuras autónomas en ocasiones, como protagonistas de sus propias historietas. Algunos de los superpersonajes más conocidos, surgidos a través de la historia para apoyar a los héroes originales, son:
Estos héroes varían en sus vestimentas, en sus herramientas y en sus entornos de actuación. Pero son iguales en los siguientes aspectos:
Como reflejo de los procesos sociales de la post segunda guerra mundial, los superhéroes crean una entidad con sede en Metrópolis (evidentemente Nueva York), reproduciendo la estructura de las Naciones Unidas. Los diplomáticos encargados de atender la burocracia superheroica son sabios que dan consejos, juzgan y toman decisiones políticas que los superhéroes deben obedecer pues son en bien de la humanidad. Pequeños héroes Divertidos superhéroes mucho más infantiles hacen parte del universo de las historietas. Al igual que en las aventuras para los más grandes, estas caricaturas tienen contenidos algo didácticos y moralizantes pues los protagonistas tienen la responsabilidad de mantener los valores de la clase media norteamericana. Los más reconocidos superhéroes infantiles son:
¿Y del futuro qué? Muchos son los héroes que durante el siglo XX poblaron las historietas americanas. Los nuevos héroes parecen nacer en Europa y, sobre todo, en Japón. Sus características son diferentes. La perpetuación de los valores morales y la lucha por la justicia a ultranza, ya no son los objetivos de los héroes contemporáneos. Los enemigos son mucho más peligrosos porque no vienen de otros mundos. Ahora los héroes deben enfrentarse a sus propios demonios interiores y a los peligros creados por el mismo hombre. ¿Quién podrá rescatarnos de nosotros mismos? Ni Superman ni ninguno de los fantásticos héroes que durante medio siglo se arriesgaron a defendernos, tienen poderes suficientes. Tampoco conocen la tecnología moderna y ni siquiera presienten a qué clase de monstruos están expuestos. Por lo pronto sólo resta esperar a que los nietos de alguno de
los clásicos superhéroes descubra alguna fórmula mágica
que nos permita ver una luz de esperanza en medio de un planeta desgarrado
por el hambre y la guerra, igual a como ha sido desde el principio de la
humanidad.
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