Revista Alegría.
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Revista Infantil Alegría,
un tulipán que espera nueva primavera
Frieda Liliana Morales Barco
Para inicio de conversa…
Más que una fecha, 1944 significó para nuestro país
el comienzo de una nueva época y una nueva historia que se extendió
hasta junio de 1954. Este periodo pasó a ser conocido como la primavera
democrática de Guatemala, cuyo inicio lo marcaron hechos como la renuncia
al poder por parte del general Jorge Ubico Castañeda en el mes de
junio de 1944, la inmediata ascensión de una Junta Militar nombrada
por este y liderada por el general Federico Ponce Vaides; así como
el consecuente movimiento de corte cívico-militar ocurrido el 20 de
octubre de ese año. Esto provocó que una Junta Revolucionaria
asumiera temporalmente las riendas del Estado para que inmediatamente después
se pudiera convocar a elecciones generales. En estos comicios salió
vencedor el candidato propuesto por el Partido Popular, el doctor Juan José
Arévalo, que recién había regresado de la Argentina
al país.
Las prioridades del gobierno civil dirigido por Arévalo fueron
las de sentar las bases organizativas internas y la creación de entidades
e instituciones de protección a la ciudadanía como preámbulo
para construir una sociedad justa, solidaria y democrática. En ese
sentido, el primer paso fue promulgar una Constitución que, por primera
vez, reconocería las garantías y derechos fundamentales de
los ciudadanos guatemaltecos, así como la independencia de los organismos
del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial; y la inserción en este
marco de la comunidad indígena por medio del artículo 83,
donde se lee: “Se declara de utilidad e interés nacionales, el desarrollo
de una política integral para el mejoramiento económico, social
y cultural de los grupos indígenas. A este efecto, pueden dictarse
leyes, reglamentos y disposiciones especiales para los grupos indígenas,
contemplando sus necesidades, condiciones, prácticas, usos y costumbres”
(1946:48). La aceptación de estas medidas crearon las condiciones
para que, por la vía del diálogo, se estableciera un mejor diagnóstico
de la realidad guatemalteca con el fin de propiciar la construcción
de un proyecto político democrático que permitiera, entre otras
cosas, que Guatemala se insertara en el marco económico internacional
con más competitividad. Como resultado de esto se implantaron una
serie de programas tendientes a desenvolver los aspectos educativo y cultural,
especialmente. Y, para lograrlo, se extendió una invitación
a todos los sectores sociales del país para que se involucraran y
participaran de este proceso y así terminar con el sistema represivo
y controlador que los gobiernos anteriores habían implantado.
Dejar la expresión cultural al margen fue una estrategia eficaz
adoptada por los regímenes dictatoriales anteriores que les permitió
mantener el dominio sobre la población civil. Sin embargo, esta circunstancia
propició, por otro lado, que se crearan medios alternativos para hacerse
oír, entre los cuales se destacan sobremanera los papeles desempeñados
por las revistas literarias y los periódicos locales, las reuniones
bohemias y tertulias juveniles organizadas en casas o en pequeños bares
y cantinas del centro de la ciudad capital, principalmente.
Otros sitios importantes fueron los museos y bibliotecas públicas.
Todos ellos se convirtieron en espacios marginales donde acontecía
la reflexión y discusión de asuntos relacionados con la filosofía,
literatura, tradición, folclor, política y más, recompensando,
de esa manera, lo que no sucedía en la universidad y centros académicos
en general debido a la censura y el control extremo (1).
Resultado de estas reuniones informales es la generación del cuarenta,
una agrupación con tendencias más estéticas y mucho
más ecléctica que las anteriores. Se autodenominó Asociación
de Artistas y Escritores Jóvenes (1941), y gran parte de su labor
literaria la desarrolló alrededor de la revista Acento (1942),
que estuvo dirigida por el poeta Otto Raúl González, y a través
de la publicación de sus trabajos en el periódico El Imparcial
en una sección llamada Jueves de la Asociación de Artistas
y Escritores Jóvenes.
Unos años más tarde, en 1947, surge el grupo Saker-Ti, nombre
que significa Amanecer en idioma k´iche´, alrededor de
una revista con el mismo nombre y de un centro cultural que llamaron Casa
de la Cultura. Rápidamente se convirtieron en espacios en los que
se llevaron a cabo diversas actividades como ciclos de conferencias y recitales.
La creación literaria de sus integrantes, entre los que se contaron
Carlos Navarrete, Mario Monteforte Toledo, Wener Ovalle, José María
López Valdizón, Miguel Masicóvetere, por ejemplo y se
caracterizó principalmente por su intención sociopolítica
y por su incorporación ideológica a los principios defendidos
en la revolución del 20 de octubre de 1944.
Consecuentemente, la mayoría de los intelectuales de esta generación
salieron a estudiar al extranjero para actualizarse en las diversas tendencias
estéticas predominantes, propiciando una participación más
abierta y directa por parte de estos escritores, lo que hizo que las autoridades
de gobierno, especialmente las fuerzas armadas, se alertaran, originando
la persecución, secuestro y muerte de alguno de sus miembros y, en
contrapartida, muchos tuvieron que emigrar o exiliarse. No obstante, mucho
de su obra quedó plasmada en la publicación que mantenían
en el Diario de Centro América, en la página literaria
denominada también Saker-Ti, y en libros publicados por la editorial
estatal José de Pineda Ibarra.
El grupo Saker-Ti (1947) se caracterizó también porque rompió
la tradición de generaciones literarias e inaugura una nueva etapa
para las letras nacionales que se caracterizó por el predominio de
individualidades literarias que se destacaron principalmente en el exterior
debido, en parte, a la situación política guatemalteca imperante
después de 1954.
Aparejado a la aparición de estos grupos hubo un estímulo
para la edición de revistas literarias y culturales que hicieron
más concreta la crítica nacional, la actualización
de aspectos teóricos, así como la publicación de creación
estética. Entre ellas cabe destacar sobremanera la Revista Guatemala
(1945-1954) fundada por Luis Cardoza y Aragón; Revista de la Universidad
de San Carlos (1946), cuya edición algunas veces fue interrumpida
por factores políticos; Revista Comercial (1959) y Revista
Alero (1970), patrocinada por la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Se implementó al mismo tiempo una política
de recuperación de la Biblioteca Nacional renovando e incrementando
considerablemente su acervo. En agosto de 1950 se creó la Dirección
General de Bibliotecas. A este respecto no está demás señalar
que “en 1954 funcionaban 74 bibliotecas en toda la República, de las
cuales diez estaban localizadas en la ciudad capital, doce en la ciudad de
Quetzaltenango. El resto de las cabeceras departamentales contaba con una
o dos bibliotecas”. (González Orellana, 1970: 475).
Paralelo a estas entidades gubernamentales también se creó
la Editorial del Ministerio de Educación Pública,
“por acuerdo gubernativo el 31 de enero de 1948, y en su
plan de trabajo figuraba la edición de obras de distinta naturaleza,
sin descuidarse el libro de texto propiamente dicho. (...) Con el objeto
de cubrir los distintos aspectos de la cultura y elaborar el tipo de libro
adecuado a cada género, se instituyeron las colecciones siguientes:
a) Contemporáneos; b) Libro escolar; c) Científico-Pedagógico;
d) Documentos; e) Biblioteca popular 20 de octubre; y, f) Mínima. Figuraba
además entre su plan de trabajo la edición de documentos escolares
como programas, folletos, pruebas objetivas anuales, Revista del Maestro,
Revista Infantil Alegría.” (González Orellana,
1970: 477-478).
Estas dos últimas publicaciones serían fundamentales
para el desarrollo de la literatura infantil nacional. Ambas estaban dirigidas
a públicos definidos y bien diferenciados: los maestros y los niños,
respectivamente.
Para el caso de la literatura infantil y juvenil de Guatemala de esta
época histórica, fue esencial la Revista Infantil Alegría.
Su importancia no solo radicó en que fue la primera revista verdaderamente
infantil que se publicó en el país, sino que también
se convirtió en una especie de semillero de autores de este género,
entre los que se destacan Marilena López, Óscar de León
Palacios, Luis Alfredo Balsells Tojo, Luz Valle, Ricardo Estrada, entre otros.
Años más tarde algunos de ellos publicaron su obra en forma
de libro. Carlos González Orellana en su Historia de la educación
de Guatemala (1970: 479) se refirió a ella diciendo que su “literatura
era cuidadosamente elaborada y seleccionada para el mundo infantil”, pues
la orientación que tenía era esa, la de ser volcada principalmente
para el mundo de los niños. En esta se incluyeron asuntos de lectura
variados como cuentos, leyendas, teatro, además de canciones, temas
cívicos, charadas, biografías, pasatiempos, recetas de cocina,
chistes, frases célebres, juegos.
Fue una publicación periódica, en la medida de las posibilidades,
con un tiraje de 10,000 ejemplares para su distribución gratuita en
todo el país. Durante sus veintidós años (1946-1962)
de existencia, esta revista fue el único medio de difusión
de amplio alcance de materiales de lectura y obras para niños, convirtiéndose
así, en el jardín de los tulipanes de la literatura infantil
de una primavera democrática.
Vamos Patria a caminar
Así reza un verso de uno de los poemas más populares del
poeta guatemalteco Otto René Castillo, a través del cual nos
invita a ser ciudadanos conscientes y a luchar por nuestros derechos de mejores
sistemas de educación y salud, de incentivos económicos, sociales
y culturales. En fin de luchar para la construcción de un estado democrático
y justo, premisas que también eran el lema de los gobiernos de la
Revolución de 1944.
Lo anterior nos sirve a nosotros también para trillar una de las
sendas de ese largo camino con el que, también, se hace patria, la
literatura infantil y juvenil. Al respecto, diremos que la publicada en
Guatemala en revistas y/o periódicos se remonta al año de
1891. En esa fecha comienza a circular el periódico infantil Los
Niños. La segunda publicación de este tipo es la revista
El Niño de la Sociedad Protectora del Niño (1923-1972);
la tercera corresponde a la Revista Infantil Alegría (1946-1962),
la cuarta a la revista infantil Chiquirín (1974-1984) y la
quinta, a la revista infantil maya Kukuy (1990 a la fecha). En medio
de estas ha habido otras publicaciones para niños en forma de suplementos
que han aparecido en los periódicos locales como, por ejemplo: El
Arte en el Niño, del Diario de Centro América;
revista Chicos, de Prensa Libre (1980 a la fecha); y El Hormigo,
del diario Siglo XXI y del cual aparecieron pocos números (2002).
Dentro del contexto al que nos estamos refiriendo, cabe resaltar que la
circulación de libros para niños era escasísima, situación
que casi no ha cambiado hasta nuestros días, pues, se sigue publicando
anualmente entre uno y tres libros para la infancia en el país. La
mayoría de ellos de autor independiente, sin mercadeo ni difusión.
De ahí que surgiera la Revista Infantil Alegría,
en 1946, como una propuesta innovadora de presentar la literatura a los
niños, así como otros elementos de cultura general. En el
plan descriptivo presentado por Marilena López en 1948 al Ministerio
de Educación Pública, se observa que lo dividió en
diez secciones así:
1. Narraciones
2. Poesía
3. Teatro
4. Cuento
5. Arte
6. Didáctica
7. Pasatiempos
8. Correo
9. Bibliografía
10. Grabados
En esta lista, se destaca que primero es lo primero, la literatura, luego
lo lúdico y, por último, lo paradidáctico. Además,
cabe resaltar que todas las secciones tenían como componente resaltar
nuestra identidad nacional, lo que era coherente con el ambiente de modernización
y democratización del Estado que se estaba llevando a cabo en aquel
momento histórico por la administración de los presidentes
Juan José Arévalo y el coronel Jacobo Arbenz Guzmán.
Marilena López
Marilena López no solo contribuyó con la edición
y publicación de esta revista infantil, sino también con la
creación del teatro de títeres en Guatemala y con la publicación
de obras infantiles y teóricas, siendo que estas últimas,
en la actualidad, se han convertido en “libros duende” y que en su momento
histórico contribuyeron a la formación del sistema literario
infantil en el país.
Pero esta situación comienza a cambiar a raíz del golpe
de estado indirecto dado al presidente Jacobo Arbenz Guzmán el 27
de junio de 1954. Hecho que cortó de tajo todos los avances que se
habían logrado en escasos diez años con relación a
garantías sociales, de salud, educativas, económicas y políticas
en el país. A partir de esta fecha se abre un nuevo capítulo
en la historia nacional y se permite una mayor intervención del gobierno
estadounidense en la política de Guatemala. Además, en lo que
atañe a la revista, la misma fue vetada mediante el decreto número
72, lo que le dio otro giro y es lo que permite decir que se pueden establecer
dos épocas: la primera que va de 1946 a 1954; y la segunda que va de
1955 a 1962.
Asimismo, cabe resaltar que durante la primera época, la
dirección, planificación y edición de la revista estuvo
a cargo de Marilena López. La segunda época, después
de emitirse el decreto que la suprimía, la dirigió la profesora
Matilde Montoya de Arce. Se publicaron en total sesenta números, aunque
no de forma mensual. En algunos años apareció dos veces por
año; en otros, tres, y hasta un número por año.
Primera época (1946-1954)
La reseña del primer número, publicada en la revista El
Maestro, septiembre de 1947, es la siguiente:
“Con magnífica portada de E. de León Cabrera
y excelente contenido para solaz instrucción de los niños salió
a la luz Alegría bajo este signo: “Es una revista que hasta
hoy no se había hecho en el país. Creada como otro de los frutos
de nuestra revolución dedicada a los patriotas del mañana”.
Huelga toda comparación con revistas similares. Marylena
López –su directora– ha impreso en ella el único carácter
posible: el de estar, página tras página, en el universo de
los niños. Esperamos que siempre cuente Alegría con
todos los apoyos que merece.
Contenido esencial: Estela, la abeja aventurera (cuento sin autor); Ronda
de las vocales, de Mari Losanta; Las golondrinas y los barqueros,
fábula de R. García Goyena, dramatizada y adaptada para radio
por Mari Losanta; La justicia de la zorra (de un cuento popular)
por Gilberto Zea Avelar. Posee dibujos infantiles, historias gráficas,
etc., etc.”
Esa es la primera noticia que se tiene al respecto de esta revista
y, como vemos, parecía que nacía con buena estrella. Dos años
más tarde, en 1948, Marilena López firma contrato con el Ministerio
de Educación Pública para editarla a través de este
ente y poder así tener una difusión y divulgación más
amplia. Por esa razón, el tiraje era de 10,000 ejemplares o más.
En un artículo de Alfonso Hurtado publicado del Diario de Centro
América de 1949 se lee que la revista es la:
primera obra impresa en Guatemala que alcanza la estimación
de la niñez. Esta revista es para ellos lo que dice su nombre; no
importa que triunfe a veces, sobre el material literario, la gracia de los
dibujos, cosa que debe apreciarse pensando en la inclinación al menor
esfuerzo, la cual se acentúa más cuando se trata de lecturas
recreativas.
En 1950, un pequeño artículo reseña
que:
esa publicación dedicada a los niños, que
es la única de su tipo en Guatemala y que hasta la fecha ha logrado
ser tan buena y en algunos aspectos mejor que revistas que tienen la misma
intención y que son editadas en otros países americanos. (…)
De esta manera Alegría sigue llevando a los niños guatemaltecos
el estado de ánimo que designa su nombre, además de instrucción
y tranquilo recreo.
También en el año de 1950, en otro artículo
publicado en del Diario de Centro América, se expresa lo siguiente:
Nos la trajo en propias manos su creadora y directora,
esa fina mujer que posee un espíritu altamente sensible a lo que es
lo que requiere el complicado y maravilloso mundo de los niños; nos
referimos a Marilena López. Hace mucho tiempo que no veíamos
un nuevo ejemplar de Alegría y es que, según nos explicó
Marilena hay 5 números estancados en las gavetas de la editorial
del Ministerio de Educación Pública. El que ahora ha visto
a luz fue preparado para la nochebuena pasada, por eso lleva en la portada
una estampa alusiva.
El ejemplar difiere algo de los anteriores. En realidad tiene menor calidad
técnica de ejecución, de imprenta, para decirlo claro. Así
lo reconoce Marilena López. La editorial del Ministerio de Educación
carece ahora de tintas. Por eso los colores vivos, artísticos y llamativos
que completaban la excelencia de los párrafos en las antiguas revistas
de Alegría están sustituidos aquí por tintes
pálidos, sin vida, pero dispuestos a despertar mayor interés
de en los infantes.
Las secciones del nuevo número son las mismas que ya conocíamos
en los anteriores, únicamente que han sido enriquecidas por secciones
de ciencias, fáciles e intelectuales en las que se ha acudido al gráfico.
En la tapa posterior aparece un simpático dibujo de Rudy Ríos
del Cid, un niño de 3 años y diez meses.
Marilena López sigue triunfando en esta revista, no obstante los
recortes que cada año se hacen sobre la partida que alimenta la publicación
y los límites técnicos de la editorial de educación
pública.
Los comentarios resaltados
arriba coinciden con la correspondencia recibida proveniente de muchos lugares
del interior de la república, así como de otras partes del
mundo, siendo algunas transcritas en el apartado denominado “correo”, y a
través de ellas nos damos cuenta de la recepción de la misma.
Había misivas enviadas desde Argentina, Perú, Brasil, Nicaragua,
por ejemplo, y todas ellas hacen referencia de las calidades tanto estética
de la revista y como de la humana de Marilena López. Asimismo, creó
al personaje Vellocinto, que le servía para comunicarse con los chicos
y para introducir los temas de la revista.
Los ilustradores de esta primera época fueron los artistas plásticos:
Roberto Ossaye, Guillermo Roehrs B., Miguel Ángel Ceballos Milián,
Luis Alfredo Iriarte Magnin, Antonio Tejada Fonseca, Óscar González
Goyri y Enrique de León Cabrera.
Segunda época (1955-1962)
La segunda época está marcada por un cambio parcial de la
estructura de la revista, ya que, aparentemente, se da vuelta al planteamiento
metodológico propuesto por Marilena López en 1948. Es decir,
aunque se sigue conservando la calidad estética de lo que se publica
en relación a los géneros literarios, se introducen secciones
temáticas que hablan de ciencias, estudios sociales, salud y seguridad,
medio ambiente, recetas de cocina y otros.
Pero, ¿a qué se debió el cambio? Pues, directamente
a los sucesos políticos derivados del derrocamiento del presidente
Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954 y al hecho de que inmediatamente
a lo acontecido asumiera al poder el coronel Carlos Castillo Armas, quien
sin perder tiempo dispuso, entre otras cosas, vetar la publicación
de la Revista Infantil Alegría, por medio del Decreto No. 72
del 7 de septiembre de 1954 y solo lo levantó trece meses después,
o sea, el 29 de octubre de 1955.
Por otro lado, estas medidas gubernamentales tomadas perjudicaron el desarrollo
más libre de un sistema de literatura infantil y juvenil en el país,
ya que la dirección a la que se le encargó que revisara los
contenidos de la revista, fue institucionalizada, y a partir de entonces
toda la producción literaria dirigida a la infancia guatemalteca quedó
condenada a la aprobación por medio de un dictamen técnico,
el cual se publicaba en la primera página de cada libro. Además,
esto le daba autorización para que pudiera circular en el contexto
escolar. Y, a pesar de los años, todavía esta situación
está vigente.
La planificación, dirección, edición y publicación
son tareas que asume la profesora Matilde Montoya de Arce a partir del número
35, aproximadamente, hasta alcanzar el número 60, en 1962. El trabajo
fue arduo, pues hubo que estar siempre alerta y cuidar muy bien lo que se
publicaba, ya que se estableció una censura permanente sobre lo que
salía en ella y también se redujo el número de páginas
a imprimir; situación que también se puede observar a través
de las cartas de los lectores, las cuales se restringieron al ámbito
nacional y, algunas veces, reproducían la misma carta en números
distintos. Asimismo, se anuló la publicación de viñetas,
frases patrióticas como “Belice es nuestro”, “El que no ama a su patria
no tiene un sitio en el mundo”, “Recuerda siempre la fecha gloriosa del
20 de octubre de 1944”, por ejemplo. Por otro lado, por primera vez se introduce
el tema de la civilización maya.
Debido al mismo hecho de censura, oficialmente el trabajo de ilustración
quedó a cargo de los artistas plásticos: Luis Alfredo Iriarte
Magnin, Antonio Tejada Fonseca y Enrique de León Cabrera. No permitiendo
una intervención más libre y artística como antes. Sin
embargo, hicieron un gran trabajo.
La censura: emancipación vs. autoritarismo
El 7 de septiembre de 1954, quince días después de haber
derrocado al coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el nuevo presidente coronel
Carlos Castillo Armas, pronunció el decreto número 72, a través
del cual se suspendía la publicación de la revista infantil
Alegría. A continuación, lo transcribimos aquí:
DECRETO NÚMERO 72
El Presidente de la República
Considerando:
Que la revista Alegría publicada por el Ministerio de Educación
Pública fue creada para que llenase los fines de deleite espiritual
y agradable enseñanza en beneficio de todos los pequeños escolares;
Considerando:
Que aunque dicha revista constituyó un esfuerzo técnico
por la profusión y propiedad de sus ilustraciones, se apartó
de los fines para los que fue creada, dándole cabida a intereses
políticos negativos y tendenciosos;
Considerando:
Que el papel que toca cumplir a dicha importante publicación debe
ser orientado hacia la formación cultural más sana y constructiva
de los pequeños escolares, para que los intereses económicos
del Estado no sufran menoscabo;
Por tanto,
Decreta:
Artículo 1º– Se suspende temporalmente la publicación
de la revista Alegría, en tanto no sean revisados en su totalidad
los fines educativos que motivaron su creación.
Artículo 2º– La Comisión nombrada por acuerdo ministerial
número 707, de fecha primero de septiembre del año en curso,
conocerá de la presente suspensión, con las mismas facultades
que se le confirieron en el citado acuerdo.
Este decreto entrará en vigor inmediatamente.
Dado en el Palacio Nacional: en la ciudad de Guatemala, a los siete días
del mes de septiembre de mil novecientos cincuenta y cuatro.
Publíquese y cúmplase.
Carlos Castillo Armas.
El Ministro de Educación Pública
Jorge del Valle Matheu
En los “considerando” de este decreto, principalmente en los dos
últimos, se toma a la literatura como algo perjudicial, como algo
que aclararía las mentes de los chiquillos, que les abrirá
los ojos como dice un viejo adagio; por lo tanto, la afirmación de
que la revista daba “cabida a intereses políticos negativos y tendenciosos
(…) para que los intereses económicos del Estado no sufran menoscabo”,
coloca en otros planos a la literatura infantil, en el del político
e ideológico y, con esto, se la saca de la esfera de lo puramente artístico
cultural, principios que "nortearon" su creación en 1946. Es decir,
fue considerada sumamente peligrosa, algo así como la manzana podrida
en el cesto a la que había que sacar antes de que contaminara a las
demás.
A cambio, se expresa que que el perfil de la publicación "debe
ser orientado hacia la formación cultural más sana y constructiva
de los pequeños escolares”. Pero ¿qué es lo que querían
decir con esto?, ¿qué es una formación cultural más
sana y constructiva? Son dos pregunta, cuyas respuestas merecerían
un debate hoy día.
Sin embargo, la respuesta a esto fue dada solo trece meses después,
cuando se levantó la censura a esta revista con el Decreto número
452 del 29 de octubre de 1955, el cual reza así:
DECRETO NÚMERO 452
El Presidente de la República
Considerando:
Que de los estudios e investigaciones verificados últimamente se
ha llegado a establecer que la revista Alegría no se apartó
de los fines para que fue creada y que dio lugar a que se suspendiera temporalmente
por el decreto gubernativo número 72 de fecha siete de septiembre
del año próximo pasado;
Considerando:
Que es conveniente que sea editada nuevamente la revista indicada por
haberse llegado al convencimiento de que llena una necesidad nacional como
medio de difusión especialmente en nuestro medio rural a donde no
llegan publicaciones adecuadas;
Considerando:
Que corresponde al Ministerio de Educación Pública impulsar
la cultura en el conglomerado social, especialmente en la niñez, por
medio de publicaciones que contribuyan a fomentar sanos principios desde
el punto de vista moral y educativo;
Por tanto,
Decreta:
Artículo 1º– Se deroga el decreto gubernativo número
72 de fecha siete de septiembre de 1954, autorizándose nuevamente
la publicación de la revista Alegría, debiendo el Ministerio
de Educación Pública controlar el material que se publique,
por medio de la comisión creada para la vigilancia de publicaciones
infantiles adscrita a la Dirección General de Bellas Artes y de Extensión
Cultural a fin de que los grabados y lecturas no perjudiquen moral e intelectualmente
a la niñez.
Artículo 2º– Los gastos que ocasione dicha publicación
serán a cargo de la partida número 4-5-A-7 del Presupuesto
de gastos vigente.
Artículo 3º– Este decreto entrará en vigor el día
siguiente de su publicación en el Diario Oficial (Publicado
el 1 de noviembre de 1955).
Dado en el Palacio Nacional: en Guatemala, a los veintinueve días
del mes de octubre de mil novecientos cincuenta y cinco.
Publíquese y cúmplase.
Carlos Castillo Armas.
El Ministro de Educación Pública
Enrique Quiñónez S.
Para que siguiera circulando, se creó una condición
explícita a través de la cual se compromete al Ministerio de
Educación Pública a “controlar el material que se publique,
por medio de la comisión creada para la vigilancia de publicaciones
infantiles adscrita a la Dirección General de Bellas Artes y de Extensión
Cultural a fin de que los grabados y lecturas no perjudiquen moral e intelectualmente
a la niñez”. Condición que se cumplió en un 90% y que
se nota bastante en las publicaciones de 1955 a 1962.
Fin de la conversa…
La medida más drástica acerca de la censura de material
bibliográfico que se conoce es la que Sagrada Congregación
de la Inquisición de la Iglesia Católica Romana emitió
en 1559 creando el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum o
Índice de libros prohibidos. Este instrumento constituía una
lista de aquellas publicaciones que la Iglesia Católica catalogó
como libros perniciosos para la fe, cuyo objetivo principal era prevenir
la lectura de libros o trabajos inmorales que contuvieran errores teológicos
o morales, y prevenir la corrupción de los fieles. La última
edición data de 1948 y, aunque se siguieron incorporando títulos
hasta 1961, una provisión de 1966 decretó que no se siguiera
renovando por intercesión del papa Pablo VI.
En Guatemala, llaman la atención los decretos emitidos en septiembre
de 1954 para censurar y vetar la publicación de la Revista Infantil
Alegría, pues de todo lo que se publicaba en esa fecha, solo esta
publicación dirigida a la infancia guatemalteca fue explicítamente
castigada. A través del mismo se mandaba, como ya se vio, a revisar
sus contenidos para saber hasta qué punto los mismos eran perniciosos
y corrompían la mente de los niños guatemaltecos. Y, cuando
se levanta el veto, un año más tarde, la publicación
aparenta adquirir un tono soso, ñoño y demás, para complacer
a las autoridades y estar más acorde con las ideas que se tenían
de lo que debería ser la literatura infantil. Es decir, no una rama
del arte, sino de la educación, enteramente pedagógica y que
transmitiese enseñanzas.
Lo anterior contraría lo que se estaba llevando a la práctica
y, esto se puede corroborar con la correspondencia recibida, los comentarios
y las pequeñas notas periodísticas que se publicaron en la
época. Además, desde el punto de vista de lineamientos teóricos,
la revista sí encajaba dentro de lo que se discutía que debía
ser la literatura infantil, es decir, emancipatoria, que dejara volar la
imaginación y creatividad de los chiquillos.
Finalmente, sirva el presente ensayo para iniciar otro diálogo
más profundo acerca del desarrollo y evolución de la literatura
infantil y juvenil de Guatemala posterior a este período, lo cual
nos ayudaría a comprender mejor al género en cuestión.
Marilena López (María Magdalena López Santa
Cruz)
(1902-1980)
Nacida en Ciudad de Guatemala el 14 de julio de 1902, esta escritora,
dramaturga, titiritera, ensayista y actriz dedicó la mayor parte
de su vida a impulsar el arte y la literatura infantil en el país.
Después de recibir el cursillo dictado en 1946 por los esposos Caravaglia
para más de setenta y cinco maestros, fue la única de todos
ellos que se lanzó con devoción al mundo encantado de los
títeres. Fue fundadora y directora de la revista infantil Alegría
en su primera época, que abarcó de 1948 a 1954, con la que
promovió un movimiento en pro de la literatura infantil guatemalteca,
despertando el interés de muchos intelectuales y educadores, entre
los que se destacan la colaboración de varios de los mejores ilustradores
como Enrique de León Cabrera, Guillermo Roehrs, Miguel Ángel
Ceballos, Luis Irriarte Magnín, Antonio Tejada Fonseca, Roberto Ossaye
y Oscar González Goyri; escritores como Luz Valle, Angelina Acuña,
Oscar de León Palacios, Roberto Valle, Hugo Cerezo Dardón,
Jaime Barrios Archila, Rubén Villagrán Paúl, Adrián
Ramírez Flores, Ángel Ramírez, Manuel Chavarría
Flores, Víctor Villagrán Amaya y Ricardo Estrada, entre otros,
y que con el pasar del tiempo se han convertido en los fundadores de la literatura
infantil guatemalteca. Este movimiento también sirvió para
introducir la cátedra de literatura infantil en los pensum de estudio
de las carreras de magisterio.
La estructura de la revista pensada por Marilena López incluía:
narraciones, poesía, teatro, cuento, arte, didáctica, pasatiempos,
correo, bibliografía y grabados. Muchos de estos géneros se
publicaron por primera vez para niños en la revista Alegría
(en esa época. en Guatemala, se habían publicado pocos libros
dirigidos especialmente a los niños), teniendo gran impacto tanto
en las áreas urbanas como rurales del país en donde se distribuía
gratuitamente. Después de 1954, la sustituyó la escritora Matilde
Montoya, quien la dirigió en su segunda época hasta que finalmente
dejó de publicarse en 1968 por falta de apoyo estatal, cuando ya
alcanzaba el número sesenta.
Otra de las facetas de Marilena López es la fundación del
teatro de Guiñol Escolar; el haber trabajado en radio en 1938 y 1939
con obras de Wilde, Ibsen, Casona, Lorca, etc.; actuó en la mayoría
de las primeras obras de Manuel Galich, en los teatros Abril, Capitol, Cervantes
y participó en el elenco del Teatro del pueblo (1946), donde actuó
en el Teatro Palace en la obra El canciller Cadejo, dirigida por Óscar
Vargas Romero; también en obras como Los huevos del avestruz,
dirigida por Hugo Carrillo. y como una de las beatas de La zapatera prodigiosa,
dirigida por Luis Rivera, ambas obras presentadas por el Teatro La Gaviota.
Asimismo, trabajó y dirigió el programa infantil de la TGW,
en la parte educativa del programa de Tita Corina, y en, 1951, en
los programas del IGSS, actuando y haciendo libretos.
Matilde Montoya de Arce
Durante muchos años dirigió la Revista Infantil Alegría
(1955-1962), creada por Marilena López. Además se distinguió
como una de las grandes actrices del teatro guatemalteco en la segunda mitad
del siglo XX y como académica estudiosa del teatro indígena
colonial hizo un Estudio sobre el baile de la conquista (Editorial
Universitaria, 1970). Asimismo, la Editorial Cultura del Ministerio de Cultura
y Deportes de Guatemala publicó un libro en su homenaje titulado
Como si fuera un milagro (2007), que recoge varios de los poemas
que aparecieron en diversos números de la revista infantil Alegría.
Actualmente reside en México.
Notas:
1. Para entonces sólo funcionaban las facultades
de Medicina, Farmacia, Derecho y Economía. La de Humanidades solo
sería fundada el 17 de septiembre de 1945, “y se concibió como
un centro de formación de profesores e investigadores de las áreas
humanísticas”, premisa que en las últimas décadas
es letra muerta. (Carlos González Orellana, 1970: 458). (Lo resaltado
en negritas es de la autora del artículo.)
Referencias bibliográficas:
Albizurez Palma, Francisco, Barrios y Barrios, Catalina.
Historia de la Literatura Guatemalteca. Tomo I. Guatemala: Universitaria,
1986.
______. Historia de la Literatura Guatemalteca. Tomos
II, III. Guatemala: Universitaria, 1987.
González Orellana, Carlos. Historia de la Educación
en Guatemala. Guatemala: José de Pineda Ibarra, 1974.
Guatemala. Constitución Política de la
República de Guatemala, 1945. Guatemala: Tipografía nacional,
1945.
Luján Muñoz, Jorge. Breve historia contemporánea
de Guatemala. México: Fondo de Cultura Económica, 1998.
Morales Barco, Frieda Liliana. Han de estar y estarán…
Literatura Infantil de Guatemala. Una propuesta en una sociedad
multicultural. Guatemala: Letra Negra, 2004.
Vela, David. Literatura guatemalteca. Tomo I. Guatemala:
Tipografia Nacional, 1985.
| Frieda Liliana
Morales Barco, investigadora guatemalteca. Licenciada en Letras por
la Universidad de San Carlos de Guatemala, Maestra y Doctora en Letras por
la Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul,
Brasil. Especialista en Literatura infantil y prácticas de lectura.
Ha publicado en revistas guatemaltecas, brasileñas y españolas.
Coparticipó en la investigación y edición del libro
Era uma vez na escola... formando educadores para formar leitores (2001)
y en la creación del Centro de Literatura Interativa da Comunidade
CLIC (1996-2002), ambos proyectos premiados por la Fundación Nacional
do Livro Infanto-Juvenil –FNLIJ, Rio de Janeiro, Brasil. Premio BID de Desarrollo
Cultural por el proyecto de Ludoteca Móvil de la Municipalidad de
Guatemala (2007) y promotora, conjuntamente con el Programa PACE-GTZ de la
Cooperación Alemana, Ministerio de Educación y Perinola libros
wuj books, del I Concurso de Literatura Infantil y Juvenil en Lenguas Mayas
(2008-2009). Otras publicaciones: Tesis doctoral: Han de estar y estarán…
Literatura Infantil de Guatemala: una propuesta en una sociedad multicultural
(Letra Negra, 2004); En los colores de la voz (Org.) (2005); En
los colores del trazo (Org.) (2006); Modernismos en Latinoamérica
y la obra de Raul Bopp (Org.) (2007); Monografías de los barrios
de la Ciudad de Guatemala (http://www.muniguate.com). Actualmente coordina
el programa Redignificación ciudadana de la Dirección de Desarrollo
Social de la Municipalidad de Guatemala. Mantiene el blog Canonjrchapin, sobre literatura
infantil y juvenil de Guatemala.
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