Cuatrogatos revista de literatura infantil   n° 9, septiembre 2002
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  Oficio de estación, óleo del pintor cubano Alexis Lago   Pórtico   
 
Consuelo para bibliotecarios incrédulos

Si alguien tarda dos o tres días en devolver un libro, más allá del término del préstamo, los bibliotecarios le sonríen perdonándole la vida (sobre todo si se trata de un usuario habitual de la institución). Si demora una semana, lo amonestan con el dedo índice, le piden que no vuelva a ocurrir y le aplican una multa. Si la tardanza es de un mes o más, le ponen mala cara y puede que hasta le suspendan el préstamo durante una temporada. Pero si ya ha pasado un semestre y el libro sigue sin retornar a su anaquel, los bibliotecarios casi siempre lo dan por perdido definitivamente. O se perdió y no quieren dar la cara, o se lo robaron y ha pasado a engrosar la colección personal de algún lector egoísta.

Pero, ¿es así en realidad? ¿Un retraso de seis meses, un año o más significa que jamás recuperaremos el libro en cuestión? A aquellos bibliotecarios escépticos y de poca fe, que no creen en milagros, les interesará esta información proveniente de Gran Bretaña, que leímos en un periódico:

Un lector de la localidad londinense de Cornualles, al suroeste de la capital inglesa, devolvió recientemente un libro que pertenecía a la biblioteca pública. El volumen, que le había sido prestado en septiembre de 1948, fue devuelto por correo y en el sobre no figuraba ningún remitente. ¿Tal vez el usuario sintió pena por la demora en entregar la obra? ¿O lo hizo para no tener que pagar la multa correspondiente?

Aquí cabe aplicar el dicho "más vale tarde que nunca". Así que, bibliotecarios, nunca pierdan la esperanza de recuperar el libro que dieron por perdido...

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