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Ilustración de Quentin Blake Las brujas, Roald Dahl Madrid: Alfaguara |
Pórtico
Todo lo
que usted quería saber sobre las brujas
Si todavía queda algún ingenuo que piense que las brujas sólo viven en los cuentos infantiles, le recomendamos que abra bien los ojos: estamos rodeados de brujas. Abundan en todas partes: en los colegios públicos y privados, en las oficinas de las instituciones del estado, en los supermercados, en los hospitales y, ¡por supuesto!, de manera especial en las fundaciones que fomentan el trabajo cultural con los niños. Por lo general, estas brujas de carne y hueso son peores que la de Hansel y Gretel y la Maléfica de Walt Disney juntas. Más allá de nacionalidad, edad, color de la piel y otras peculiaridades, hay rasgos comunes que las identifican. Suelen ser prepotentes, soberbias, abusivas y sin sentido del humor. Les encanta dictar cátedra y hasta pueden parecer cultas, pero no hay que dejarse embaucar: casi siempre su sabiduría es un simple barniz. Basta un arañazo y la ignorancia más supina sale a la luz. La ambición y el deseo de dominar de estas criaturas de las sombras suelen ser tan desmedidos, que piensan que todas las personas que las rodean son sus esclavos. Las brujas odian palabras como alma y sentimiento. Y, aunque digan trabajar para los niños, en realidad los abominan y tratan de mantenerlos a la mayor distancia posible de sus feudos. ¡Ay de aquellos que caigan en desgracia con alguna de estas brujas contemporáneas! Le harán la vida imposible: intentarán condenarlos al ostracismo, se dedicarán a difamar de ellos en todas partes inventando un sinfín de calumnias, tratarán de bloquear sus iniciativas creadoras y usarán todas sus malas mañas con el propósito de aniquilarlos! Hasta donde se sabe, existen Cinco Grandes Categorías de Brujas:
2. La Solapada, comúnmente conocida como "Bruja de salón". Parecen encantadoras y que no mataran una mosca, ¡pero es una de las variedades más peligrosas! 3. La "Nariz Ganchuda". Es la más fácil de reconocer, pues su apéndice nasal es muy prominente y casi toca su mandíbula. Si por casualidad tiene una verruga en alguna de esas dos partes de su anatomía, ponga pies en polvorosa. 4. La Núbil, denominada por algunos estudiosos como "Bruja Joven", "Brujilla" o "Aprendiza de Bruja". Es una bruja en ciernes. 5. La Calva.
Brujas calvas, dibujadas por Quentin Blake Para hacerlo todo más endemoniado, las brujas de estas Cinco
Categorías son buenas actrices. Eso sí, no se dejen engañar:
nunca lloran. Solo hacen como si lloraran "porque, naturalmente,
las brujas no pueden derramar verdaderas lágrimas" (Michael Ende).
Una cosa, al menos, justifica su existencia: sirven de inspiración
a los creadores de libros infantiles.
Cuando termina la dinastía de una bruja, los que han padecido sus desmanes ni siquiera sienten alegría. Experimentan algo que si no es lástima, se le parece bastante. ¡Pobrecitas las brujas! Pero no nos pongamos sentimentales... Recordemos el daño que hacen día tras día a la humanidad y tengamos presente la sabia advertencia que brindó Roald Dahl en su novela Las brujas:
–Estoy segura de que no –contestó. Dejé de masticar y la miré. –¡Pero tienen que desaparecer! –grité–. ¡Seguro que sí! (...) –Cuando muere una abeja reina, siempre hay otra reina en la colmena, preparada para tomar su puesto –dijo ella–. Lo mismo ocurre con las brujas. En el cuartel general donde vive La Gran Bruja, hay siempre otra Gran Bruja esperando entre bastidores para sustituirla, si le sucede algo.
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