| Cuatrogat editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez |
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Grupo Editorial Anaya Juan Ignacio Luca de Tena, 15 28006, Madrid, España Telefax: (91) 7426631
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Esos
viejos y hermosos poemas de siempre...
Sergio Andricaín
Antología de poesía infantil hispanoamericana Selección de Ana Garralón Ilustraciones de Teresa Novoa Colección Sopa de Letras Madrid: Anaya El libro –que toma el título prestado a uno de los versos de José Martí incluidos en la selección– comienza con la producción de este gran poeta cubano precursor del modernismo, renovador del concepto de la literatura para la niñez en el siglo XIX, y sigue con autores de la talla del nicaragüense Rubén Darío, el mexicano Amado Nervo, la chilena Gabriela Mistral y el cubano Nicolás Guillén. Y aunque no están todos los que son, sí los que están deben estar; los versos incluidos dan prueba de ello. El lector disfrutará de textos clásicos, como la suite de siete poemas "Las canciones de Natacha", de la uruguaya Juana de Ibarbourou, o "La ronda del sapo y la rana", del argentino Javier Villafañe; pero también de creaciones de escritores que si bien son muy conocidos en sus países de origen, no lo resultan tanto en el resto del ámbito hispanohablante, como es el caso del venezolano Aquiles Nazoa, la puertorriqueña Ester Feliciano, la cubana Mirta Aguirre o el argentino José Sebastián Tallon. Es interesante, también, la inclusión de poemas que si bien no fueron escritos pensando expresamente en los niños como destinatarios, los tomaron como motivo de inspiración y podrían encontrar una grata acogida en ellos; tal es el caso de "Tesoros" y "Juguemos, Ismael", creaciones del cubano Eliseo Diego. La muestra, que es como un atisbo a los tesoros poéticos de América Latina, se destaca por su musicalidad y ritmo, por los múltiples recursos formales a los que apela, por la variedad de sus figuras tropológicas y por la riqueza lingüística que pone de manifiesto la multiplicidad de los "castellanos" que se hablan en este lado del océano Atlántico. La antóloga ha agrupado los textos escogidos en dos secciones:
“Poesía para el día” y “Poesía para la noche”, según
los momentos en que son susceptibles de ser leídos. Y este curioso
criterio sirve a la artista Teresa Novoa para hacer un maravilloso trabajo
de ilustración.
Ceñida al blanco, el negro y los grises, Novoa crea no sólo imágenes que hagan referencia o acompañen a cada poema, sino que los dota de una atmósfera diurna o nocturna, según el contexto donde se hallen insertos. Sus dibujos, animados por un fino lirismo, se muestran atrevidos al jugar con la perspectiva y con el claroscuro; también, hay en ellos un delicado toque de humor surrealista, y todos, sin excepción, ponen de manifiesto un gran rigor formal y un certero conocimiento de la sensibilidad infantil. Con esta propuesta, Novoa da un rotundo mentís al estereotipo tan arraigado entre muchos lectores (sobre todo, padres y maestros) de que los libros destinados a los niños deben ser impresos “en todo color” si desean hallar entre ellos una buena acogida. En el prólogo en que narra el nacimiento de esta antología,
Ana Garralón escribe que muchos de estos poemas "ya sólo
se conseguían en viejos manuales escolares, en anticuadas antologías
o en libros que descansaban en las estanterías de librerías
de antiguo, es decir, justo donde los niños no miran jamás".
Esta preciosa edición de Anaya pone en manos de los niños
de hoy estos viejos y hermosos poemas de siempre.
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