Cuatrogats  revista de literatura infantil   número 3   julio-septiembre, 2000  
editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez   cuatrogatosrevista@yahoo.com  
 
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Emecé 
Mallorca, 237 
08008 Barcelona, España 
  
  Antonio Orlando Rodríguez, desde Miami:  
    Harry Potter y el prisionero de Azkaban  
    J.K. Rowling  
    Traducción de Adolfo Muñoz y Nieves Marín Azofra  
    Barcelona: SM
El primer tomo de la serie lo leí con agrado; el segundo, con un placer creciente que me llevó, al llegar al final del último capítulo, a correr a la librería más cercana en busca del siguiente volumen. Harry Potter y el prisionero de Azkaban es fascinante; tiene una trama tensa, divertida y compleja, llena de giros sorprendentes, donde las cosas distan mucho de ser lo que aparentan, y en la que la humanidad de los personajes se hace más palpable gracias a sus flaquezas y contradicciones. 

Aunque desconfiemos de las series y el apabullante éxito comercial de J.K. Rowling resulte sospechoso, hay que admitir que la joven autora escocesa es una digna heredera de los maestros de la literatura infantil británica. Su manejo de la fantasía no tendrá la ingenuidad y la poesía de C.S. Lewis en Las crónicas de Narnia, pero posee una riqueza de elementos humorísticos y de suspense realmente admirable; no será tan transgresora como Roald Dahl, pero algo de la ironía de Las brujas y La maravillosa medicina de Jorge ha dejado huella en la conducta de sus personajes infantiles; y, por supuesto, sus historias de pandilla y colegio son muy superiores, desde el punto de vista literario, a las de Enid Blyton. 

Pedir “originalidad” a Rowling resulta un tanto forzado y extemporáneo. Ni la serie de Narnia, de C.S. Lewis, ni Michael Ende con su Historia Interminable, fueron originales en el sentido más estricto de la palabra: simplemente se nutrieron de fuentes diversas y enriquecieron sus libros con su imaginación y sus tesis personales. Eso, sin embargo, no impidió que sus obras se convirtieran en clásicas de la literatura juvenil. 

Cuidado con meter a todas las series en un mismo saco, tildándolas de ramplonas o de simples subproductos comerciales del tipo R.S. Stine. Series fueron también Guillermo, de Richmal Crompton, y La familia Mumín, de Tove Jansson... Quizás estemos presenciando el nacimiento de un clásico de la literatura infantil y la falta de costumbre nos haga confundir la gimnasia con la magnesia. Pero, atención, escribí: quizás. A la vuelta de unos años lo discutimos... 
 
Antonio Orlando Rodríguez, escritor e investigador literario cubano, ha publicado obras como Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo, Un elefante en la cristalería, Disfruta tu libertad y otras corazonadas, Struff  y Panorama histórico de la literatura infantil de América Latina y el Caribe.
 

 
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