| Cuatrogat editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez |
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Children´s Book Press 246 First Street, Suite 101 San Francisco, CA 94105 USA E-mail: cbookpress@cbookpress.org
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El
niño de cabeza: literatura infantil chicana
Antonio Orlando Rodríguez
Juan Felipe Herrera Ilustraciones de Elizabeth Gómez San Francisco: Children´s Book Press, 2000 Publicado por la editorial Children´s Book Press, de San Francisco, en una esmerada edición bilingüe, The Upside Boy / El niño de cabeza es un relato poético acerca de las vivencias de un niño de origen mexicano cuya familia, después de trabajar durante algunos años el campo, decide trasladarse a la ciudad para que él asista a la escuela. En primera persona, con un lenguaje sencillo e imaginativo que recrea la mirada de un muchachito de ocho años, la historia cuenta la llegada a la casa de la abuela Andasola, en la calle Juniper, y la inserción en un universo urbano desconocido: “Me pellizco la oreja, ¿de veras estoy aquí? Quizás el poste del alumbrado realmente es una espiga dorada de maíz con un saco polvoriento”. Asistir por primera vez a clases se convierte en toda una aventura y el principal obstáculo que deberá sortear en ella será apropiarse de una lengua distinta. El protagonista comparte con nosotros la angustia que genera sentirse desubicado, distinto, fuera de contexto: “Cuando salto y me levanto, todos se sientan. Cuando me siento, todos los niños se columpian en el aire. Mis pies flotan por las nubes cuando todo lo que quiero es tocar tierra. Soy el niño de cabeza”. Pero, poco a poco las cosas ocuparán su lugar. Ahí están, para ayudarlo en el difícil proceso de adaptación, sus padres y su abuela y, de manera especial, Mrs. Sampson, la maestra. De manera sutil, sin irritantes moralejas, el relato transmite un mensaje de optimismo y de confianza, y convida a sortear valerosamente los obstáculos que trae consigo la inserción en una cultura diferente. Es, además, una exaltación de la familia y de la importancia del diálogo transparente entre padres e hijos. El carácter testimonial de la obra queda explicitado en la última página, donde aparecen las fotografías de Juan Felipe Herrera a los nueve años de edad y de Lucille Sampson, quien fuera su maestra de primer grado en la escuela elemental del barrio Logan Heights, en San Diego, California.
Párrafo aparte merecen las ilustraciones de la pintora Elizabeth Gómez. Sus dibujos abigarrados y fantasiosos, de fuerte colorido y reminiscencias chagalianas, invitan a la lectura y enriquecen el texto con todo tipo de detalles humorísticos. Sin duda alguna, El niño de cabeza será una obra
bien acogida en Estados Unidos, país donde el número de inmigrantes
hispanos no deja de aumentar y en el que el idioma español cobra
cada vez mayor fuerza. Sin embargo, por su proyección universal
y el modo acertado en que expone la incertidumbre y la alegría de
un niño, es un libro que merece ser conocido y disfrutado también
en todos los países de Latinoamérica. “Cree siempre en ti,
no olvides de dónde vienes y no te asustes nunca de la vida”, podría
ser una síntesis de las ideas que subyacen en este bello relato
para niños de 6 a 106 años de edad.
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