Ilustración de Vilar
El reino del revés
María Elena Walsh
Suramericana
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El
voto de mis yoes
Istvan
Debo elegir mi top-ten
de los libros para chicos y... me lo temía, ahí vienen en
vertiginoso alud no sólo libros e imágenes, sino también
sensaciones, prejuicios, saberes, engaños, vanidades ¡vaya!
Cierro los ojos. Extiendo la mano y agarro una pata. Miro. Es un trivialito
prejuicio de los típicos top-ten de las radios musicales,
que enarbolan esos listados productos de dudosas votaciones de oyentes.
No sé si me sirve.
De nuevo, esta vez barajo un cogote. Algo útil venía detrás
de mi prejuicio: la trivialidad radial me viene al dedillo para una elección
difícil de la que soy el único protagonista... entonces,
como guiado por ella prendo mi radio interna, oigo mis voces, doy rienda
suelta a mis personalidades (que son muchas gracias al Cielo y a mí
mismo, que sé desdoblarme cuando lo necesito –y no tanta loa al
Todopoderoso que para qué estoy pagando todos los años de
psicoanálisis que vengo pagando para autovalorarme, digo ¿no?–),
y cual audiencia vasta de FM conocida, mis yoes votan en desorganizada
elección.
Producto de pasiones infantiles nunca olvidadas, vivísimos entusiasmos
recientes que ya atisbo como permanentes, variedad de géneros irremediablemente
infantiles para mí –que es lo que que importa ahora,
que esto no es una discusión sobre los géneros sino MI
listita de favoritos, me digo y me justifico–, salen
Alicia
en el país de las maravillas, de Lewis Carrol, que me sigue
sorprendiendo como el primer día y encima después de ver
The Matrix se me ha convertido en casi una obsesión.
Las mil
y una noches, que mi compañerita Alejandra Costero me terminó
regalando a los 13 años, cuandos íbamos a 7º grado de
la primaria, después de hartarla tras pedírselas prestadas
por sexta vez.
El reino
del revés, de María Elena Walsh, que me lo sé
de memoria (¡juro! y soy capaz de hacer un show para demostrarlo.
Aún hoy, mientras dibujo, escucho el CD de María Elena y
tarareo).
Mafalda,
de Quino, (completa) a quien le vuelvo a encontrar nuevos sentidos tras
cada lectura a lo largo de mis 31 años (porque empecé a leerla
en el bebesit, masticándola, mi mamá da fe), y hoy agradezco
a De la Flor la salida del Toda Mafalda, que lo tengo como libro
de cabecera en el baño, uno de los principales sitios de lectura
de la mayoría de todos nosotros, los lectores, y no se ruboricen
ante tanta verdad ¿eh?
Toda Mafalda
Quino
Ediciones de la Flor
Asterix
(completo y en especial Asterix legionario),
que está en mi casa paterna porque mi papá debió secuestrármelo
para que no me lo traiga a Buenos Aires al grito de, ¡éste
lo compré yo con mi dinero y ya
sos grandecito, compráte el tuyo propio!
Cosas
que pasan, de Isol. Pasión reciente. ¡Un humor TAN
argentino y TAN universal a la vez! La simbiosis inexpugnable de dibujo,
texto y proyecto gráfico a los fines de la redondez de un libro
desbordante de intelingencia y sutileza humorística me encanta.
Con razones similares, fundadas
en una conciencia de la gráfica como lenguaje Lentes
¿quien los necesita?, de Lane Smith, y La
bella mariposa,
de Ziraldo.
El murciélago
Aurelio, de Antonio Rubio y Pablo Nuñez, otra pasión
reciente que conocí en España cuando viajé en abril
y adoraría ser virgen de vocales para aprenderlas de nuevo de la
mano de este opúsculo que, además, me hace reír. Adoro
los libros didácticos así pero no didácticos así
¿se entendió?
El cochinito
de Carlota, de David Mc Kee, que debería provocar el suicidio
voluntario e inmediato de Wally. Además ¿quién dijo
que a los chicos no les debemos dar historias que terminen mal?
El anillo
encantado, de María Teresa Andruetto. La Andruetto me encanta
porque logra unos textos dulces y a la vez ásperos, como salidos
un poco del corazón y otro poco de las tripas, como las Fábulas
salvajes, de Marcelo Birmajer (que más aún, saca todo
de las tripas, hasta la pasión y el corazón).
Me salió un top-twelve... y ¡buéh!, como
para diferenciarme de lo radial e irme a la docena que aquí en Argentina
es como se compran los huevos que tienen mucha proteína y me hacen
bien a la salud: como estos libros.
Addenda (Otro yo aparece)
Reclamando derechos legítimos, a la cola del alud de recuerdos
otro yo se agarra de uno importante y me dice que qué le importa
que no sea considerado literatura infantil Mr. Edgar Allan Poe, que el
género también puede ser definido como "lo que los chicos
leen" ¿no?.
David, Guille y yo, los tres grandes amigos, tendríamos 12 años
cuando nos juntábamos en casa, esperábamos que mis padres
se fueran a las reuniones del comité, nos encerrábamos (afuera
era noche cerrada), dejábamos apenas una lucecita leve encendida
y yo empezaba la lectura de alguno de los relatos de terror ("Berenice",
"El barril del amontilado", "Las ruinas de la casa Usher", o cualquier
otro).
David y sobre todo Guille desorbitaban los ojos alucinados, el silencio
se hacía cada vez más tenso y, de repente, rajando la concentración
como un cuchillo y dando sentido a todo ¡un ruido se oía en
el parque! la sesión se transformaba en perfecta y la adrenalina
explotaba al son de los gritos aterrorizados de Guille: "¡ME CAGUÉ,
BOLUDO! ¡TE JURO QUE ME CAGUÉ!", en la cumbre del placer de
una lectura, a todas vistas, poderosa.
| Istvan. Ilustrador,
diseñador y escritor argentino nacido en 1968. Autodidacta. Ilustrador,
diseñador y escritor. Ha publicado más de cincuenta libros
en Argentina, México y Francia. Ha recibido la “Lista de Honor”
de ALIJA en Buenos Aires, Argentina (1992,1995,1996 y 1999), el primer
premio “Fantasía” de Literatura Infantil de la Argentina (1998)
y la primera mención del mismo premio (1999). Nominado al premio
“Octogonal” del CIELJ en París, Francia (1994 y 1996). Ha hecho
los grandes murales de la “Semana del niño” en la Universidad Pedagógica
Nacional de México (1992) y del “Museo de los niños - Abasto”
de Buenos Aires, Argentina (l999). Seleccionado en las exposiciones internacionales
de ilustración de libros para niños de Bratislava, Eslovaquia
(1993,1995 y 1997), Bologna, Italia (1996 y 2000), Sàrmede, Italia
(1994, 1997 y 1999) y Buenos Aires, Argentina (1998 y 1999). Ha hecho exposiciones
individuales en México (1992), Argentina (1995 y 1997) y Portugal
(1999). |
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