Cuatrogats  revista de literatura infantil   número 3   julio-septiembre, 2000  
editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez   cuatrogatosrevista@yahoo.com  
 
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Fernando Lalana 
  

  
  
  
  
 

  España: seis creadores opinan 
Fernando Lalana 
 
 

¿Cómo y por qué llegó a la escritura de libros para niños y jóvenes? 

Empecé haciendo relatos para adultos, pero al aumentar la longitud de mis escritos, me salían cuentos infantiles que parecían tener mejor suerte en concursos que los de mayores. Así publiqué mis primeros cuentos. Probé suerte enseguida con una novela corta de ambiente juvenil El zulo, con la que gané el premio Gran Angular en 1984. Mi intención era pasar enseguida a la novela para adultos, pero los consejos de mis primeros editores me llevaron a seguir un tiempo en el campo infantil-juvenil... y hasta ahora. 

Entre sus libros publicados, ¿cuál o cuáles prefiere y por qué? 

Tengo más de sesenta libros publicados y me resulta difícil escoger. 

Por categorías, quizá me quedaría con Un príncipe algo rarito, entre los destinados a niños muy pequeños. Con El secreto de la arboleda, para los de siete a ocho. Con Aurelio tiene un problema gordísimo, para los de nueve a 12 años. 

 
El secreto de la arboleda  
Fernando Lalana  
El barco de vapor  

Entre las novelas me resulta más difícil elegir. Amsterdam solitaire es el ejemplo de que se puede hacer una novela divertida para muy jóvenes utilizando sólo personajes adultos. 

Scratch fue mi primera protagonista femenina. Además, está escrita del modo que más me gusta: en primera persona y en presente continuo. 

En cambio, mi novela más vendida y premiada, Morirás en Chafarinas, no está entre mis favoritas. 

¿Qué características debe reunir, a su juicio, un buen libro para niños y jóvenes? 

Dado que aún son lectores en formación, debería ante todo convencer a los lectores de que leer puede ser tan apasionante como el mejor espectáculo o la práctica de cualquier deporte. Es un error pensar que hay temas que no interesan a los lectores jóvenes. Cualquier tema puede ser atractivo si se sabe contar bien. Por el contrario, hasta lo más actual puede resultar insoportable si se cuenta de manera zafia. Un libro juvenil puede adoptar mil formas Pero lo que nunca puede ser es aburrido. Un joven que se aburre leyendo es un lector adulto que se ha perdido. 

¿Qué recomendaría a los autores interesados en escribir para este público? 

Que no regateen ni un esfuerzo. Los niños y los jóvenes merecen disfrutar de la máxima calidad que cada autor pueda ofrecerles, tanto o más que los adultos. Y nunca caiga en la tentación de pensar que los niños o los jóvenes son tontos y, por tanto, se tragan cualquier tontería literaria. Si lo hace, será usted el que quedará como imbécil. Y, por extensión, el resto de sus compañeros de oficio. 

¿Cómo describiría el panorama editorial del libro infantil y juvenil actual en España? 

Creo que se está cayendo últimamente en el gran mal de la literatura española para adultos: el exceso de publicaciones. Seis mil nuevos títulos anuales, que se incorporan a un mercado en el que los libros permanecen vivos muchísimo tiempo y apenas hay descatalogaciones, es un disparate absoluto. El número de buenos originales crece mucho menos que la necesidad de producción de las editoriales. 

Con una población infantil en clara recesión, las ventas totales se han estancado y la venta media por título se ha venido abajo. En estas condiciones, la incorporación de nuevos escritores profesionales a este campo se ha detenido, por imposible. Si esto sigue así, el sector se colapsará en un plazo no muy largo. 

¿Qué es lo mejor y lo peor de la literatura infantil y juvenil que se está publicando en su país? 

Es un pregunta que tiene respuesta similar a la anterior. Quizá lo mejor y lo peor sean la misma cosa: la enorme cantidad de títulos que se publican constantemente. Nuevas colecciones, nuevas editoriales, viejas editoriales que se incorporan a este sector, miles de originales propios, miles de originales traducidos... en definitiva, un lío morrocotudo. La abundancia de oferta, que sería siempre deseable, acaba suponiendo un problema, pues impide a mucha gente encontrar lo bueno en un mar de mediocridad, resultando imposible –incluso para los estudiosos del sector– estar al tanto ni siquiera de una parte significativa de las novedades que se publican. 

Si tuviera que recomendar tres libros representativos de lo mejor de la literatura infantil  juvenil de España, ¿cuáles escogería? 

No voy a dar tres títulos sino tres autores: Pilar Mateos, Joan Manuel Gisbert y Jordi Sierra i Fabra. Habría algunos más, pero son los primeros que me vienen a la cabeza. 

 
Fernando Lalana, escritor español de libros para niños y jóvenes, nació en Zaragoza, en 1958. Estudió Derecho y ha estado vinculado como autor y actor a diversos grupos de teatro de su ciudad natal. Ganador del Premio Angular de novela juvenil en tres oportunidades, con las novelas El zulo (1984), Hubo una vez otra guerra (1988) y Scratch (1991). En 1991 recibió el Premio Nacional de Literatura Juvenil por Morirás en Chafarinas y, en 1992, ganó el Premio El barco de vapor por Silvia y la máquina Qué. Otras de sus obras son El secreto de la arboleda, Aurelio tiene un problema gordísimo, El efecto Faraday  y El enigma N.I.D.O.  
 

 
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