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| Stefano
María Teresa Andruetto Buenos Aires: Sudamericana Joven Algunos jóvenes
del pueblo han partido ya rumbo a la distante América, huyéndole
al hambre, con la esperanza de dar un giro favorable a sus vidas. Stefano
toma la decisión de imitarlos. Es un adolescente que vive (en realidad,
sobrevive) junto a su madre viuda, quien se priva de la comida para alimentarlo.
"¿Regresarás?", pregunta la mujer, en el momento de la despedida.
"En diez años", contesta él, y se suma, con varios de sus
amigos, a la legión de emigrados que nunca volverán a su
tierra natal.
La argentina María Teresa Andruetto (Córdoba, 1954) construye un relato no lineal, evanescente, a partir de los recuerdos del protagonista y de un narrador que expone los acontecimientos de la forma más objetiva posible. En Stefano admira la prosa tersa, poemática, y la voluntad estilística de lograr lo más con lo menos. No hay descripciones, lo cual no es óbice para que respiremos la atmósfera asfixiante de Airasca, adivinemos los paisajes de la pampa o escuchemos el jolgorio del circo. Retomando los principios de la construcción dramática aristotélica, los personajes –Stefano, la madre, Tersa– se convierten en criaturas vivientes por obra y gracia de lo que dicen y hacen, de los caminos que escogen. Stefano es una aproximación al desarraigo del emigrado, pero también a la capacidad de supervivencia del ser humano, a la necesidad de hacer elecciones arriesgadas. Un homenaje a los que se aventuraron a apostarle a lo incierto: "Porque para vivir, Ema, hay que aprender a dejar atrás el pasado". Es una intensa historia sobre sentimientos, pero desprovista, sabiamente, del menor asomo de retórica sentimental. La Biblioteca
Internacional de la Juventud, con sede en Munich, difunde cada año
un catálogo en el que divulga los –a su juicio– más significativos
libros para niños y jóvenes publicados en el planeta. No
son muchas las obras de autores latinoamericanos que aparecen en ese listado:
Stefano es una de ellas. ¿Literatura juvenil? Sin duda, si nos atenemos
a la elección de un héroe adolescente y a la economía
y eficacia de los recursos narrativos; pero, más allá de
las etiquetas editoriales, Stefano es un texto inquietante y conmovedor,
que convoca a todo lector amante de esas cada vez más difíciles
de encontrar historias que dejan huella.
A.O.R. para leer otras reseñas de libros haga clic aquí |
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