| Cuatrogat editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez v cuatrogatosrevista@yahoo.com |
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Emecé Mallorca, 237 - entlo. 1a 08008 Barcelona, España
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El
fenómeno Harry Potter
Yolanda Reyes
J.K. Rowling Traducción de Alicia Dellepiane Rawson Buenos Aires: Emecé, 1999. A su primer libro le siguió otro titulado Harry Potter and the Chamber of secrets, todavía más exitoso, y la saga de Harry, el aprendiz de brujo, ha continuado con otros títulos recientes. Así, casi como por arte de magia, la Rowling se ha convertido en estrella, no sólo para el público, sino también para los críticos, algunos de los cuales se atreven a compararla con el célebre Roald Dahl. La Warner Bross compró los derechos de sus libros para llevarlos al cine y no se necesita ser brujo para adivinar que pronto Harry Potter será también un éxito de taquilla. A esta cosecha se suman otros hechos insólitos: la proliferación de sitios en Internet dedicados al club de fans de Harry Potter; las enormes cifras de ventas en las librerías reales y virtuales y la cantidad de premios literarios que ha recibido por su trabajo. ¿A qué se debe semejante fenómeno? La respuesta parece ser más simple de lo que imaginamos y se reduce a una sola palabra: ¡Magia!... Harry Potter, un huérfano de diez años, es hijo de dos célebres magos muertos en un enfrentamiento con el malvado Voldemort. Por esta razón, debe vivir con sus tíos y con un primo malcriado. Esta abominable familia adoptiva de Harry se enorgullece de ser “perfectamente normal” y pertenece a los muggle, que es como se denomina en la novela a la gente común y corriente, por oposición a la gente “mágica” que habita en las mismas ciudades de los muggle, pero en una especie de “submundo” fantástico. La vida desafortunada y gris de Harry cambia intempestivamente cuando recibe una carta notificándole su admisión al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. A partir de ese momento, se inicia una aventura que entreteje, de forma ingeniosa, los códigos, las rutinas y las peripecias de la vida escolar de cualquier típico internado inglés con la particularidad de este colegio especializado en hechicería. En Hogwarts conviven la disciplina con la fantasía; los profesores son brujas, fantasmas y otras criaturas extrañas y el currículum tiene clases como Encantamientos, Defensa contra las Artes Oscuras, Herbología o Pociones, en horarios específicos. Por ejemplo, el estudio de cielos nocturnos es todos los miércoles, obviamente a medianoche. La trama del libro no presenta elementos demasiado novedosos. Es más, incluso en algunos momentos tiende a ser predecible y quizás deliberadamente truculenta, con cierta tendencia al abuso de referencias provenientes de la literatura fantástica. Sin embargo, hay un toque de frescura, de ingenuidad y de humor, lo mismo que una cuidadosa construcción de esa atmósfera entre cotidiana e insólita, que confiere a la novela su mayor poder de seducción y atrapa a los lectores. En estas épocas en las que la literatura se empeña en explorar otras formas, otros lenguajes y otras temáticas para conquistar a los pequeños, resulta asombroso que una obra sin mayores pretensiones estilísticas haya cautivado tanto al público infantil, retomando la simple fórmula mágica de siempre: contar una historia. Aunque suene inverosímil, sé de muchos niños que han cambiado la serie de Pokemon por la lectura de un capítulo de Harry Potter todas las noches antes de dormir. Por eso esta novela es aconsejable para los padres que suelen leer a sus hijos a la orilla de la cama, lo mismo que para aquellos niños que ya se le miden solos a los libros largos. Una advertencia: la edición
de Emecé, requiere urgentemente una corrección de estilo,
pues tiene errores elementales de ortografía, de construcción
y de concordancia. Sería maravilloso poder leer el libro en la versión
original o en una traducción mejor cuidada.
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