| Cuatrogat editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez v cuatrogatosrevista@yahoo.com |
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Esperanza Vallejo
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Esperanza
Vallejo, una imaginación desbordada
Manuel Peña Muñoz Conocí a Esperanza Vallejo en su precioso piso de Bogotá, iluminado por grandes ventanales e inmediatamente sentí que entraba a un recinto mágico. Allí, en medio de su decorado de muebles art decó, perfumado con la tenue esencia de una vela de vainilla, se alineaban sus cuadros llenos de fantasía y asombro. Sin prisas, con modales pausados y con una sonrisa inteligente, inundada de ironía, Esperanza Vallejo enseña sus collages en los que reina la impensada lógica del arte kitsch. Como un hada madrina o una adivina de otra época, Esperanza revuelve ritualmente su cajón de sastre, una maravillosa cajuela repleta de broches y lentejuelas, y extrae, como si se tratase de la perla de un tesoro submarino, un collar de carey de una niñita que hizo su primera comunión hace muchos años, la estampita de un santo milagroso y un botón de madreperla del vestido de una olvidada actriz de radioteatro... Allí hay un rosario de pétalos de rosas en las sagradas manos de Marilyn Monroe, el encaje desteñido de un velo de novia, la partitura de un vals para piano, las plumas amarillas de un canario, la tarjeta postal de una despedida o unas luces de neón violeta que adornan la aureola de san Sebastián, desnudo y desvalido, traspasado de flechas en una playa del Caribe. Todo allí es alocado y estrambótico. Alucinante y raro. El mundo de Esperanza Vallejo apela a una nueva estética. Nos hace sonreír, soñar, sorprendernos de golpe y descubrir las posibilidades infinitas que tiene la realidad, cuando se la observa con los ojos de la imaginación. Con paciencia de artesana, como una araña parsimoniosa, llena de dudas y complicidades, Esperanza combina sus retratos, pedacitos de espejos y objetos mágicos encontrados al azar...o al azahar. Y descubre en esas asociaciones nuevos significados, como si diera vuelta al revés el guante de la vida.
Irreverente, subversiva, dramática o tierna, Esperanza recoge caracolas, hojas secas en los parques y testimonios verídicos en sabias cartas de amor. Una vez en su intimidad, con una sonrisa clandestina, escudriña las letras de las enamoradas trágicas y las convierte en arte plástico, saturado de irrealidad y ternura. Témperas, acuarelas, tijeras, pinceles de pelo de marta, un frasco de goma de pegar y una vieja revista de cine completamente recortada conforman su universo estético. Una prueba más de que el verdadero artista es un mago o en este caso, una maga melancólica que sabe crear y recrear un mundo propio y maravilloso a partir de un puñado de polvo. Esperanza Vallejo... el día de tu bautizo, un hada benevolente
te sopló al oído palabras encantadas que has sabido convertir
en imágenes impregnadas de poesía. Pareciera que ese aliento
antiguo, perfumado a magnolia y sauce nuevo, llegara intacto cada vez que
por las noches abrimos un hermoso libro de cuentos. Allí están
tus mariposas, tus lunas, tus castillos, tus flores, tus corazones y tus
estrellas. Una de ellas es la tuya que nos guiña un ojo y que parece
decirnos: “La vida es hermosa si la sabemos vivir de otra manera”...
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