Cuatrogats  revista de literatura infantil v número 2 v abril-junio, 2000  
editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez v cuatrogatosrevista@yahoo.com  
 
Sumario 
Pórtico
Leer y releer
Dossier
Entrevista
Narrativa
Poesía
Entrelíneas
Ojo avizor
Galería
 
 
Ilustración de Esperanza Vallejo 
Yo, Mónica y el Monstruo 
Antonio Orlando Rodríguez 
Medellín: Colina, 1994 
 
   
  
  
  

  
  
  
  
 

  Retazos para armar imágenes  
Fanuel Hanán Díaz 
 

La primera impresión que tuve del mundo de Esperanza Vallejo fue en una azotea rodeada de plantas, en su apartamento de Bogotá. Una pared de intenso azul cobalto contrastaba con una estatuilla de yeso que orinaba el agua de la planta que sostenía, cada vez que se regaba. Y esta artificiosa maceta, mezcla de picardía y genialidad, me ofreció la primera pista para descifrar el mundo interior, inmensamente creativo, de esta ilustradora colombiana. 

El verde comestible de las hojas ofrecía un marcado contraste sobre el fondo azul de la pared, destacado por el plano cremoso de la vieja escultura del cupido que chorreaba su descarga amorosa mientras, en lo profundo del macetero, temblaban ligeramente las raíces. 

Una mirada más detenida al trabajo de Esperanza me reveló su manera de usar el color, el manejo de ese lenguaje por medio de las composiciones. El color disonante, puro, ofrecía un amplio mosaico de posibilidades en cada original que me colocaba ante mis ojos. Y así me iba mostrando una galería de personajes también contrastantes, bipolares, que daban cabida a la refinación, el ridículo, la rabia, la coquetería y una cierta nostalgia. Pero, sobre todo, la riqueza visual de imágenes muy coloridas, dominadas por los tonos cálidos y vibrantes. 

En Yo, Mónica y el monstruo (Colina, 1994), la artista intensificó el despliegue cromático a través de valores complementarios que potencian la psicología de los personajes. En este trabajo, como en otros, una visión perspectiva poco convencional ofrece cierta ingenuidad a sus composiciones, pero también hace parte de ese proceso de búsqueda constante que se refleja en su quehacer artístico. 

En Palabras que me gustan (Norma, 1988), se integran distintos elementos plásticos como una aproximación tímida a propuestas más arriesgadas que orientan sus nuevos trabajos. Los collages apuntan al carácter de experimentación continua que dan dinamismo a las propuestas formales de esta ilustradora. Recortes de periódicos, piezas de metal, fotos de época, agujas, emplastes de pintura, maderas, vidrios de colores, forman algunas piezas de ese lenguaje más suelto de texturas y volúmenes. 

 
Ilustración de Esperanza Vallejo   
Revista infantil Espantapájaros, Bogotá, 1991 

Una tendencia preciosista y referencias ineludibles al art nouveau delatan algunos rostros femeninos como se observa en la pretenciosa María de "Los besos de María", cuento de Triunfo Arciniegas (revista Espantapájaros, N° 13, 1992), o los elegantes personajes de “Álbum de Recuerdos. Johannes Chrysostomus Wolfgang Theophilus Mozart”, escrito por Irene Vasco (revista Batuta, N° 1, 1996). 

 
Ilustración de Esperanza Vallejo 
Álbum de recuerdos de Mozart, de Irene Vasco 
Revista infantil Batuta, Bogotá, 1996 

A través de estas imágenes, que recuperan otros tiempos, se da cita una estética posmodernista, que encauza esa combinación de mundos y elementos disonantes, productos del artificio creativo y surrealista. No es difícil imaginar, escondido entre los personajes, un rictus de sensualidad que se transforma en picardía, en las miradas atónitas y penetrantes y en las sonrisas a medio camino. 

Las composiciones de Esperanza Vallejo reflejan el obligado compromiso de las ilustraciones infantiles: la capacidad de insinuar más allá de una mirada furtiva o atenta. El rico entramado de colores seduce al espectador para una lectura más atenta, donde los detalles aparentemente fortuitos maduran nuevas posibilidades de sentido. 

 

Ilustración de Esperanza Vallejo 
La Edad de Oro 
José Martí 
Bogotá: Panamericana, 1998 

Quizás esa imagen contrastante de la estatua-maceta del apartamento de Bogotá, que me vino a la memoria para comenzar esta semblanza, refleja ese espíritu de asociaciones que Esperanza Vallejo vuelca en cada ilustración, ofreciendo un tejido de pequeños y grandes nudos para desenredar con la mirada, la imaginación y el intelecto. Porque la riqueza visual de estas composiciones también comenta la genialidad de una visión artística muy particular que descubre valores no convencionales en los objetos y los recursos plásticos. 

El oficio de ilustrar para niños impulsa, en la obra de Esperanza Vallejo, la frescura de esta nueva mirada hacia el mundo y el arte. 

 
Fanuel Hanán Díaz, crítico, investigador literario y editor venezolano. Estudió Letras en la Universidad Andrés Bello de Caracas. Dirigió el departamento de evaluación del Banco del Libro de Venezuela y fue coordinador editorial de la revista Parapara, publicada por esa institución. Becario en dos oportunidades de la Internationale Jugendbibliothek para investigar en el tema de la ilustración de libros infantiles. Entre sus principales publicaciones se encuentran: Uso de la imagen cinematográfica en la ilutrsación de libros para niños y Leer en la escuela
 

 
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