Cuatrogats  revista de literatura infantil v número 2 v abril-junio, 2000  
editores: sergio andricaín y antonio orlando rodríguez v cuatrogatosrevista@yahoo.com  
 
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Ilustración de John Tenniel 
 
 
 
  Carta a Alicia Liddell 
Eliseo Diego 
 
 
La Habana, 16 de abril de 1988
Srta. Alicia Liddell, 
Universidad de Oxford, 
Gran Bretaña. 

Querida Srta. Alicia: 

Tengo pocas esperanzas de que esta carta llegue a sus manos, pues hay miles de kilómetros de agua entre la Isla donde usted vive y la mía, que es un poco más pequeña, debo reconocerlo, si bien es una isla también, a fin de cuentas, y las islas debieran quererse unas a otras como hermanas, lo mismo que usted, Lorinda Carlota y Edith, que son también hermanitas. Hay otra dificultad, y es que mi carta tendría que viajar al revés, no de este sábado, digamos, al miércoles que viene, sino del miércoles que viene a este sábado, lo que resulta bastante complicado, por no decir enrevesado –cosa que no sé muy bien qué cosa sea. 

Ayer, viernes 4 de julio de 1862, dio usted un paseo en bote por el río, en compañía de sus dos hermanas y del Profesor de Matemáticas de la Universidad y un amigo suyo. Claro que usted en el mencionado viernes sólo tiene diez años, y el Profesor de Matemáticas –creo que se llama, o le dicen, Lewis Carroll, y su amigo, son sólo personas mayores y amigos de la familia– les propuso a ustedes el paseo porque en realidad se aburre con las personas mayores y prefiere conversar con los niños. No me extraña, porque a mí me pasa lo mismo. 

El motivo de estas líneas es resolver una duda que he tenido siempre. Según el libro que escribió el Sr. Lewis Carroll, usted y Lorinda Carlota estaban solas a la orilla del río cuando apareció el Conejo con el Reloj de Bolsillo en el Chaleco y usted no pudo menos que seguirlo por la madriguera abajo hasta llegar al mundo subterráneo –es decir, debajo de la tierra– donde sucedieron todas las Maravillas que usted conoce mejor que nosotros. Pero según declararon más tarde el Sr. Carroll y usted misma, él se limitó a contarle toda la historia sobre el hombro de su amigo, que remaba delante de él, porque usted, mi querida amiga, no lo dejaba tranquilo con sus preguntas sobre lo que venía después en la historia. Le confieso que esta explicación no me satisface. (En caso de que fuese cierta, aprovecho la oportunidad para agradecerle su curiosidad aunqe resultara impertinente para el Sr. Carroll.) 

No me satisface porque tengo la impresión de que usted sigue corriendo sus Aventuras en el Mundo Subterráneo o en el que está Detrás del Espejo. Lo que añade nuevas dificultades al destino de mi carta. ¿Se la entregará acaso el mayordomo de la Sra. Duquesa junto con ese enorme sobre de Invitación que le vemos en las manos? ¿O puede que la lleve consigo el Caballero Blanco y se le haya olvidado entre una y otra caída? ¡Quién sabe, mi querida Alicia! 

Sigo con la impresión de que está usted debajo o detrás de Algo, no sé muy bien qué sea. Pero como es usted una niña de diez años y tan inteligente y cortés y valiente como deben ser todas las niñas, me despido en la incertidumbre de que sabrá salir de sus apuros y, si encuentra un rato libre, de que algún día recibiré su respuesta a estas líneas. 

La quiere de todo corazón, 

                                         Eliseo Diego 

 
Eliseo Diego,  poeta y narrador cbano, nacido en La Habana, en 1920. Coordinó el Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí de su país. Realizó traducciones de los cuentos de Andersen y Grimm. Premio de Literatura Latinoamericana y Caribeña Juan Rulfo en 1993. Falleció en Ciudad de México, en 1994. Entre sus obras sobresalen En las oscuras manos del olvido, En la calzada de Jesús del Monte, El oscuro esplendor, Versiones y Los días de tu vida. Para los niños dio a conocer en 1987 el libro de versos Soñar despierto
 

 
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